“Solía pensar que la peor cosa era terminar solo en la vida. No lo es. Lo peor en la vida es terminar con alguien que te hace sentir solo”. Robin Williams (n. 1951-2014). Actor y comediante estadounidense.
Es una realidad que las parejas se construyen o destruyen a lo largo y ancho de la relación. Una vida dedicada solo a la crianza de los hijos dejará a la pareja con la sensación del nido vacío, cuando éstos crecen y se van.
La pareja debe ocupar el tiempo libre en actividades y distracciones de interés común; pero puede que no las haya, porque el único punto de unión y encuentro habían sido los hijos. Otras parejas han sido más socios de negocios, enfocados en alcanzar un nivel económico o de vida, sin considerar la calidad de la vida afectiva y amorosa.
Caso similar ocurre donde ambos trabajan, y entre trabajo, labores del hogar, crianza de los hijos, las dificultades económicas y muchas otras circunstancias, a la pareja se le va diluyendo el amor.
Es necesario que la pareja se construya y conserve más allá de las circunstancias y objetivos de vida. La relación debe formar y consolidar afectos y hábitos de pareja indispensables para querer, necesitar y desear continuar juntos al pasar los años.
Desde sus inicios la pareja requiere establecer, conservar y respetar «Espacios de Pareja», donde solo caben dos, sin lugar ni para mascotas. Momentos de comunicación y contacto que permitan la unión de cuerpos, mentes, corazones y espíritus.
No disponer de estos espacios, con el paso del tiempo, los llevará a no sentirse compañía, decidiendo separarse o resignándose a compartir “juntos” una triste vida de soledad.
Miguel A. Terán
www.miguelterancoach.blogspot.com
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