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lunes, 31 de mayo de 2021

La Importancia de dar el Buen Ejemplo




Cuentan que un padre de familia fue a un parque de diversiones con sus dos hijos, uno de tres años de edad y otro de 6 años. La entrada valía cinco dólares para niños menores de 5 años y diez dólares para los mayores de 5 años.

El vendedor de entradas de la taquilla le preguntó "¿Qué edades tienen los niños?"

A lo que el padre de los niños respondió: “Tres y Seis años”.

El Vendedor de las entradas  le comentó: ´

“¿No cree que es una tontería lo que acaba usted de hacer?”.

"Me ha podido decir que tienen tres y cinco años y pagar sólo la tarifa de cinco dólares para cada uno".

“Ahora que me dijo la verdadera edad de sus hijos, tendré que cobrarle más. ¿Acaso alguien se habría dado cuenta?”, pregunta el vendedor. 

El padre de los niños le respondió: “Sí, mis hijos”.

No se trata solo de hablar de ejemplos sino de demostralos con hechos y practicarlos. 

(*) Tomado de internet. Autor anónimo.

Miguel A. Terán
web: www.lidervoice.com
Twitter: @MiguelATeranO 


lunes, 2 de mayo de 2016

El ejemplo, la lección y el mensaje de la empresa de Yogures CHOBANI.

El ejemplo, la lección y el mensaje de la empresa de Yogures CHOBANI.

El pasado 26 de Abril de 2016, el empresario Hamdi Ulukaya, Fundador, Dueño y Presidente (CEO) de la empresa Chobani, fabricante y comercializadora en USA del yogur  CHOBANI, considerado el Yogur Griego (Greek Yogourt) # 1 en ventas en USA, llenó las redes sociales con una noticia que rompe con el paradigma tradicional de negocios, anunciando que regalaría  a sus empleados millones de dólares en acciones de esa empresa. 

El empresario Hamdi Ulukaya, llegó a USA en 1994 como tantos emigrantes, buscando un futuro mejor. En el año 2002 estableció una modesta fábrica de queso feta, pero fue en año 2005 cuando compró una vieja y abandonada fábrica de yogur en el estado de New York, con la cual dio inicio al desarrollo de su imperio. 

Él mismo Hamdi Ulukaya fue quien ese 26 de Abril repartió  el 10% de sus acciones entre sus 2.000 trabajadores, entregando en ese mismo acto los certificados de acciones a cada uno de ellos, quienes podrán hacerlas efectivas cuando la firma sea pública o se venda. El  valor de Chobani se estima en 5 mil millones de dólares, y la compañía sigue creciendo, comenzando a expandirse más allá de los USA. 

“Es un hecho que mejores salarios conducen a un mayor éxito de la empresa”, expresa Ulukaya, pero complementa su afirmación planteando que “Más allá del éxito empresarial, otorgar mejores salarios es una obligación moral de las empresas,  porque ello permite crear mejor vida para la gente y sus comunidades”. 

En su opinión, los empresarios deben promover un sentido de propósito en su cultura corporativa para crear un clima de cambio positivo en los negocios y el mundo. Él indicó que las empresas deben centrarse en la humanidad y no solo en los resultados de negocios. Reconociendo que "Los negocios siguen siendo la forma más fuerte y más eficaz para cambiar el mundo”. 
Adicionalmente, la empresa Chobani,  en línea con su principio de hacer negocios de la manera correcta (Doing Business in The Right Way)”, también dona el 10% de sus ganancias a la caridad a través de Chobani Foundation. 

La empresa  escoge como proveedores a agricultores y criadores dentro de sus comunidades locales, para que le provean productos frescos para sus yogures, exigiendo a estos agricultores y criadores compartir los valores y sentido de comunidad de Chobani. 

Con relación al trato hacia los animales, Chobani plantea: “Para nosotros, el bienestar de los animales es más que una práctica empresarial: Es un imperativo ético y moral. Fuimos fundados en valores fundamentales y principios similares, y trabajamos en estrecha colaboración con las cooperativas y granjas locales para garantizar la seguridad, integridad y el trato humano a las vacas que nos proporcionan la leche fresca”. 

Este ejemplo y mensaje del empresario  Hamdi Ulukaya, a través de su empresa Chobani, nos lleva a considerar posible el sueño de una sociedad de bienestar y justicia, donde la empresa privada asuma roles más allá del beneficio de sus accionistas o propietarios. Con un compromisos alineado con el cuidado y protección del medio ambiente, la fabricación y distribución de productos saludables; así como, en su contribución a la disminución de desigualdades económicas y sociales, evitando que éstas causen profundo daño a la sociedad y al futuro de las mismas empresas. 

En lo personal, puedo dar fe acerca de la excelente calidad de este yogurt natural, el cual veníamos comprando en mi familia desde hace algún tiempo,  por su excepcional sabor, calidad y razonable precio. Adicionalmente, cuando leímos acerca de la decisión de repartir acciones a su personal, pudimos ver el vídeo de la entrega de acciones que realizaba el propietario a  sus trabajadores y revisar en detalle su página web, afirmamos y re-afirmamos nuestro compromiso como consumidores del Yogurt Chobani.

Este tipo de iniciativas que nos llena de fe en la posibilidad de un mundo mejor, deben ser  publicadas y compartidas, no pueden quedar en silencio, porque tal vez al publicarlas y compartirlas motivemos a otros empresarios y empresas a repetir similares acciones en diferentes partes del mundo.

Vídeo en Youtube: Chobani CEO Giving Employees an Ownership Stake in Yogurt Empire

Miguel A. Terán
Psicología, filosofía y coaching.

Twitter: @MiguelATeranO
Nota: imagen extraída de la web
Referencias: Tomadas de Wikipedia + RAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española


viernes, 6 de septiembre de 2013

SENSIBLE O FLEXIBLE

SENSIBLE O FLEXIBLE
Una importante diferencia
Miguel A. Terán

En muchos ámbitos, contextos o situaciones de nuestra vida confundimos flexibilidad con sensibilidad, cuando en realidad son conceptos distintos. Podemos afirmar que sensibilidad incluye flexibilidad, pero flexibilidad es apenas una parte del ser sensible.
A diferencia de un individuo rígido, el individuo flexible  es susceptible a cambios según las circunstancias o necesidades,  pudiendo evaluar o escuchar ideas u opiniones diferentes a la suyas propias; y cuando le son convenientes o convincentes, y puede superar sus creencias y paradigmas, hace esfuerzos genuinos por cambiar o modificar su posición original o inicial.
La flexibilidad es resultado de entender pero no necesariamente de comprender, tal cual lo dice la expresión: «te entiendo, pero no te comprendo», porque posiblemente aceptamos una situación, pero al no entenderla o aceptarla nos cuesta solidarizarnos con la misma. En otras palabras fuimos flexibles, pero no sensibles.
Por el contrario, un individuo sensible se conecta de manera profunda con las ideas, opiniones, eventos, sucesos o circunstancias, y por supuesto con las personas y los cambios. Sus decisiones tienen una razonable mezcla de emociones y sentimientos que le guían al momento de evaluar e interpretar las circunstancias, hechos o eventos.
Son seres sensibles a lo que ocurre a su alrededor, lo cual les permite  equilibradas conclusiones desde distintas perspectivas.  Cuando somos sensibles nos interesamos y preocupamos de verdad por los demás o por lo que ocurre, llegando a realizar sacrificios y esfuerzos para colaborar en todo lo que nos sea posible.
En algunos contextos ser sensible es mal interpretado, al considerarse  signo de debilidad; pero de ninguna manera puede ser señal de debilidad  para un ser humano preocuparse genuinamente por otros, escucharles, apoyarles, colaborarles, y más. Muchas personas evitan sensibilizarse para no involucrarse, pero con esa actitud se les escapa el compromiso de los otros.
En el mundo organizacional, al igual que en el personal, nos será imposible crear una auténtica relación de amistad, colaboración o trabajo, sin ser sensibles. El compromiso de la gente que nos rodea no se obtiene solo con flexibilidad, se requiere dar muestras genuinas de sensibilidad para alcanzarlo.
Un mundo diferente no puede construirse con individuos indiferentes, tal cual lo expresan algunos escritos que ruedan en las redes. La indiferencia atenta contra la sensibilidad, porque un individuo indiferente no puede ser sensible; por ello, la indiferencia es uno de los peores enemigos de la sensibilidad.  La sensibilidad nos exige creer,  confiar, tener una comunicación abierta y profundo respeto por el otro. Por el contrario, al individuo desconfiado no le será posible ser sensible, porque siempre juzgará mal o lleno de dudas, cualquier evento o circunstancia que le ocurre a otra persona.
Una característica no solo requerida, sino indispensable,  en las personas que supervisen personal es que éstas sean sensibles. Una de las diferencias clave entre un líder y un empresario, gerente o supervisor es el nivel de sensibilidad del líder. Sensibilidad hacia las circunstancias, expectativas, necesidades, deseos  y sueños del otro. Un líder está alerta, interesado y preocupado por lo que ocurre en su entorno.
La persona sensible es empática, se coloca de verdad en el lugar de la otra persona “en los zapatos del otro”, para entender desde la perspectiva del otro sus planteamientos e inquietudes. Cuando permanecemos en nuestros propios zapatos solo veremos nuestro propio punto de vista.
El mundo sería más fácil de vivir si tuviéramos un interés genuino por las personas y su bienestar, porque al hacer de ello una actitud y conducta reciprocas, esas personas estarían también genuinamente interesadas en nuestra felicidad y bienestar.
Agosto, 2013.


domingo, 25 de agosto de 2013

"LOS TES DE TIAS GERENCIALES"


Su Importancia para las Organizaciones


En el pragmático mundo de los negocios se desprecian  las conversaciones informales. Ese erróneo paradigma de que solo es importante conversar, discutir o discernir acerca de los datos duros del negocio, objetivos, metas y resultados, nos aleja del elemento que produce las verdaderas conexiones entre los diferentes individuos que interactúan como parte de las organizaciones.
Los seres humanos somos complejos y la posibilidad de integrarnos en un equipo, para dejar de ser simplemente un grupo, no está garantizada por la asignación de un cargo, estatus, compensación, responsabilidades, normas, etcétera. Todas éstas ayudan, pero el elemento catalizador es el efectivo contacto y compromiso humano.
No debemos olvidar que las reuniones y comités de gerencia, aunque sea de negocios, son ante todo reuniones de seres humanos. La diferencia es que las reuniones de gerencia, con sentido humano, permiten a los integrantes involucrarse integralmente en la actividad, haciendo que el tiempo transcurra, entre la formalidad y la informalidad; logrando un proceso productivamente agradable y relajado, sin que necesariamente se diluya el foco de los resultados. Tal vez solo exijan algo más de tiempo a la reunión.
Estas reuniones para que logren conformar auténticos equipos debe lograr procesos de sinapsis, que tal cual su definición en griego significa “Juntos con firmeza”. Este efecto lo logra el contacto humano y no solo un programa de objetivos y tareas.
Satanizar los tés de tías significaría alinear a los seres humanos, que participan en reuniones de gerencia u otras donde deban conseguirse objetivos concretos, con máquinas, equipos o computadoras, sin sentimientos ni necesidad alguna de interacción.
Los tés de tías nos permiten transitar de una relación transaccional a una verdadera relación e interacción humana. No podremos ser algo más que solo flexibles con alguien que realmente no conocemos, con quien no hemos establecido una auténtica relación interpersonal, más allá de lo formal-organizacional.  
Esta interacción informal con alto componente de emociones y amistad viene a constituir el cemento que une a los miembros de un grupo para convertirlos en un auténtico equipo. Sin los tés de tías, como parte del componente de una reunión gerencial o de trabajo, no podremos ser sensibles con nuestros colegas, compañeros de trabajo o supervisados, ni con la organización como un todo.
Los tés de tías nos permiten alcanzar la sintonía y contacto necesario,  para sensibilizarnos con los objetivos comunes y el compromiso de acción, que nos llevará a conformar equipos de trabajo integrados, felices y altamente productivos.
Miguel A. Terán