REFLEXIÓN DEL DÍA (Viernes 30 de Enero de 2015)

on viernes, 30 de enero de 2015
“Si todo el mundo hiciera exactamente lo que le viniera en gana, teniendo solo en mente su interés personal, el mundo se convertiría en un lugar mucho más peligroso de lo que ya es”.
Lou Marinoff (n. 1951). Filósofo, escritor y catedrático canadiense.

REFLEXIÓN: El también filósofo y Miembro del Comité Nacional de Ética de Francia, André Comte-Sponeville ha expresado similar inquietud en un par de sencillas, pero firmes y contundentes,  preguntas: “¿Quieres saber si tal o cual acción es buena o condenable? Pregúntate: ¿Qué ocurriría sí todos se comportaran como tú?”. La realidad es que nuestras acciones contribuyen a crear un mundo de paz o a uno de anarquía. 
Ninguna comunidad o sociedad podrá sobrevivir en el tiempo, si todos –o una buena parte- de sus integrantes, viven interesados en satisfacer solo sus particulares intereses personales. Muchas leyes, de alguna manera,  tienen como objetivo –o al menos pretenden- establecer normas, regulaciones y controles para que algunos de los miembros de la sociedad no puedan exagerar en la satisfacción de sus deseos personales, mientras ocasionan profundos daños al bienestar colectivo. 
Al respecto el político, diplomático y ex Presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, planteó: "Creo en el individualismo, pero solo hasta cuando el individualista empieza a crecer a expensas o a costa de la sociedad", dejando claro que existen límites al sano crecimiento cuando el beneficio individual comienza a perjudicar el beneficio colectivo. 
El gobernante y genio militar francés Napoleón Bonaparte, afirmaba que muchos individuos luchan más por sus intereses que por sus derechos. Esta actitud desvirtúa la solución real de los problemas y deja de lado la necesaria afirmación de derechos y deberes. En un caso extremo, pero quizá más normal o común de lo que creemos, el  escritor canadiense Douglas Coupland concluye afirmando “Me he dado cuenta que la mayoría de la gente está demasiado preocupada con su propia vida para dedicar a los demás el menor pensamiento”.
 Planteaba el filósofo Séneca, hace dos milenios, que  “Merece salir engañado el que al hacer un beneficio, está contando con la recompensa que recibirá”. Igualmente, decía Don Bosco que “Las obras no son de caridad cuando se hacen por interés”. Y el jurista, político, filósofo, escritor y orador romano, Marco Tulio Cicerón,  consideraba que “Si hacemos el bien por interés, seremos astutos, pero nunca buenos”. 
Existen muchos tipos de interés que van desde los personales hasta los colectivos, desvirtuándose o distorsionándose en temas tan sublimes como la amistad y el amor, al igualarlos –en un exceso de pragmatismo- con intereses banales y materiales. Al tratar de maximizar el logro de nuestros intereses, nos arriesgamos a hacer daño a otros y al entorno, daño que -más temprano que tarde- terminará  afectándonos a todos.   
Cuando actuamos solo para nuestro propio interés, construimos un mundo ficticio o  racional para justificar o llenar de razones nuestro individualismo. Al pretender garantizar a toda costa nuestro  bienestar personal, seguridad e interés por encima de las necesidades de los demás, estaremos olvidando nuestra condición de seres humanos y sociales. 
Parece un hecho, que sacrificar los intereses individuales o personales, en el corto plazo, traerá beneficio para las partes involucradas en el mediano y largo plazo. Recordemos que recogeremos lo que sembramos. Nos  aislamos del mundo convirtiéndonos en seres insensible, solo preocupados por lo que consideramos, nos afecta directamente. En muchas oportunidades la ceguera llega a tal grado que ni nos damos cuenta de lo que podrá afectarnos un poco más adelante.
El escritor y moralista francés Nicolas Chamfort consideraba que “La sociedad sería algo hermoso si nos interesáramos los unos por los otros”. El hecho cierto, es que la paz continuará siendo un simple sueño, un deseo frustrado,  hasta tanto no comprendamos que somos parte de un sistema que requiere equilibrar el todo para que las partes puedan disfrutar de un verdadero equilibrio. Debemos considerar nuestros pensamientos,  decisiones y acciones, más allá del beneficio inmediato que nos producen, como única forma de contribuir a través de ellos a construir un mundo mejor para todos.

Miguel A. Terán
Twitter: @MiguelATeranO
Nota: imagen extraída de la web
Referencias: Tomadas de Wikipedia.

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“Sueña, vive, reflexiona, aprende, ayuda y ora”.

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