REFLEXIÓN DEL DÍA (Viernes 16 de Enero de 2015)‏

on viernes, 16 de enero de 2015
“Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema”.
Winston Churchill (1874-1965) Político y estadista británico. Fue en dos oportunidades Primer Ministro Británico. Premio Nobel de Literatura (1953)

REFLEXIÓN: El fanatismo tiene presencia en diferentes escenarios, religiosos, políticos, deportivos, sociales, entre los más comunes; pero algunas veces, esa actitud y conducta de exagerada y desmedida pasión y defensa de algo o alguien, que describe a un fanático, podemos observarla en actividades de la vida diaria, en los padres hacia sus hijos, en individuos hacia su pareja u otros en defensa de algún sueño.

Para efectos de esta reflexión no discutiremos sobre fanatismo religioso ni político, porque podemos encontrar buen material escrito al respecto, aunque tal vez nunca suficiente. Sin embargo, no se ha escrito tanto sobre el individuo fanático de sus sueños, y en especial algunos de esos individuos que han hecho de sus sueños verdaderas pesadillas para ellos mismos, para sus familias y hasta para la sociedad. Esa idea fija, presente y persistente en la mente, si bien es cierto que en oportunidades ha contribuido a grandes progresos, en otras ha sido causa de dificultades y tragedias de diferente dimensión.

Cuando nos fanatizamos somos intolerantes ante cualquier crítica o descalificación a lo idealizado, llegando a defenderlo a tal extremo que cada vez confirmamos más nuestra convicción y reafirmamos nuestro fanatismo.  Es común, también encontrar al fanático de sus hijos, quien llega  a idolatrarlos, convencido de tener como hijo al mejor deportista o al mejor estudiante o simplemente al “mejor”, sin entender que lo importante es acompañar a nuestros hijos con armonía y equilibrio en su crecimiento para hacer de ellos seres humanos íntegros y felices.

El fanático demuestra incondicional e indiscriminado apoyo a una idea, estilo de vida, cultura, causa, persona o grupo u otras más. Esa incondicionalidad en parte  se debe a haber perdido la capacidad de crítica a la causa, motivo o fuente de su fanatismo. El filósofo y escritor español Jorge Santayana refería que “El fanatismo consiste en redoblar el esfuerzo cuando has olvidado el fin”. Y el francés Jean B. F. Descuret expresó “Un paso más allá del entusiasmo, y se cae en el fanatismo; otro paso más, y se llega a la locura”.

Debemos cuidar la objetividad en los diferentes aspectos de nuestra vida, ponderando argumentos desde diferente perspectiva y tratando de equilibrar puntos de vista, para evitar fanatizarnos con algo o alguien. Es absolutamente válido sentir admiración, orgullo, gusto o entusiasmo por algo o alguien, que tiene reales características que lo hacen merecedor de esa admiración, pero no es válido llevar esa admiración a extremos de fanatismo. El fanatismo no tiene cabida en ninguna sana actividad.

Miguel A. Terán
Twitter: @MiguelATeranO
Nota: imagen extraída de la web
Referencias: Tomadas de Wikipedia.

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“Sueña, vive, reflexiona, aprende, ayuda y ora”.

1 comments :

Rosa Borneo Aloisio dijo...

Excelente reflexión, hiciste la nota de no comentar el fanatismo religioso y político pues caramba tenemos tantos ejemplos en el mundo y en nuestro maltratado país que han sido negativos, pero al final dices "El fanatismo no tiene cabida en ninguna sana actividad" es asi totalmente de acuerdo, porque a nivel individual es igual de perjudicial. Gracias Miguel, Saludos

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