Artículo Publicado en Los Tiempos Newspaper, Miami Florida USA Septiembre- Octubre 2024
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Podemos afirmar que cuando decidimos estar solos, no es soledad, es una de las tantas elecciones que tomamos con nuestra libertad. La palabra soledad, aunque el diccionario la define como “Carencia voluntaria o involuntaria de compañía”, describe mejor y con más precisión a la carencia involuntaria de compañía. Dominar el arte de aprender a vivir es un logro importante de vida, ya que requiere que seamos buena compañía para nosotros mismos, sin sentir que estamos solos.
Un refrán popular
dice: “Más vale estar solo que mal acompañado”. Andar en desesperada búsqueda
de compañía, para evitar la soledad, es una de las peores fórmulas o
estrategias que podemos utilizar para sentirnos “acompañados”, ya que puede
acercarnos a personas tóxicas, que nos hundirán en complicados problemas.
Pretender estar siempre acompañado no es sano para
nuestra mente ni espíritu, porque impide ese necesario contacto con nosotros mismos
y nos ata siempre a una referencia externa. Tampoco es sano estar
siempre solos de manera voluntaria, porque es necesario compartir en compañía
de otros, al fin y al cabo, somos seres sociales. Pero es vital
escoger adecuadamente nuestras compañías. La clave es estar conscientes «Que la
compañía sea una decisión y no una necesidad”.
El escritor y Premio
Nobel de Literatura, el colombiano Gabriel García Márquez, afirmaba
que «El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado
con la soledad». La soledad puede
atormentarnos en cualquier momento de la vida, pero sí algo debemos aprender en
el transcurso de los años jóvenes, y lo reitero como condición para cuando
lleguemos a viejos, es aprender a ser compañía para nosotros mismos, porque así
nunca estaremos solos, pero esa actitud de hacernos compañía a nosotros
mismos requiere tiempo para sembrarla y cosecharla.
La consagrada actriz española Carmen Maura, considera que “la soledad es la conquista a la que debe dedicarse todo ser humano”. Aprender a estar sin otro, resulta fundamental, sin tratar de convertirnos en ermitaños, sino teniendo capacidad para pasar buenos momentos de soledad. El poeta y ensayista inglés John Milton, plantaba que “la soledad a veces es la mejor compañía”. La sensación de abandono por parte de otros es un síntoma de una indeseada soledad.
No es lo
mismo la soledad voluntaria que la soledad involuntaria; en la primera, la
sensación es de «estar solo»; en la segunda, es «sentirse solo», son
sensaciones muy distintas, aunque ambas, las podemos definir como soledad. Esa
segunda, «sentirse solo», representa la auténtica y triste soledad.
Sin embargo,
cuando la vida nos cambia y el éxito nos sonríe y deslumbra, corremos el riesgo
de sustituir consecuentes y fieles amistades, por nuevas y efímeras.
Muchas “amistades” de fiestas y buenos momentos, resultan absolutamente
infieles y pasajeras, cuando las situaciones se deterioran y aparecen las
crisis y problemas, y allí nuestra única compañía será la soledad, si hemos
aprendido a compartir con ella.
Una de las
soledades más tristes, es aquella en la que estamos supuestamente “acompañados”
y, a pesar de ello, nos sentimos solos. El fallecido actor Robin Williams,
expresó acertadamente esa contradictoria “soledad en compañía”, cuando dijo:
“Solía pensar que la peor cosa en la vida era terminar solo y no lo es. Lo peor
de la vida es terminar con alguien que te hace sentir solo”. En otras palabras,
parece que sentirnos solos no necesariamente es por falta de compañía, he aquí
una complejidad adicional de la soledad.
Recuerdo en
mi temprana juventud, con apenas 17 años, me fui a vivir a una gran ciudad para
continuar estudios en la universidad. Había dejado muy lejos mi ambiente
natural, mi pueblo, mi familia y mis amigos; y un día, caminaba por una
congestionada avenida, llena de vehículos y personas, donde costaba caminar
casi sin chocar con alguien, y tuve la sensación de “estar muy solo”, lo cual
parecía contradictorio ya que estaba rodeado de mucha gente. Años después,
comprendí ese mensaje de la vida.
En línea con la importancia de la
soledad, el pensador francés Marqués de Vauvenargues, decía siglos atrás, que “La
soledad es para el espíritu lo que la dieta es para el cuerpo”. La soledad es
una oportunidad para crecer espiritual, psicológica y emocionalmente, mientras
dialogamos con nosotros mismos. Es necesario ubicar en nuestro diario trajinar
espacios y momentos para escucharnos y reflexionar solo con nosotros mismos. El
escritor italiano Carlo Dossi se preguntaba “¿Por qué, en general, las personas
rehúyen a la soledad?”, y él mismo respondía: “Porque son muy pocos quienes
encuentran compañía consigo mismos”.
La tecnología de estos tiempos
nos quita espacios que deben ser para la soledad, pero no los sustituye por una
verdadera compañía. Nuestros espacios y momentos personales parecen cada vez
más escasos, al transcurrir nuestras horas entre la televisión, internet, el
celular y las personas que nos rodean, muchas de las cuales solo nos roban
espacios y momentos de soledad, sin mayores aportes. Aunque es importante tener
claro que cualquiera puede invadirnos si nosotros no establecemos adecuados y
firmes límites.
Aprender a
hacernos compañía requiere años de contacto con nosotros mismos, por lo cual no
podemos llegar a la vejez sin ser nuestros buenos amigos. De esta manera la
soledad no será motivo de tristeza, sino de compañía y reflexión. Entonces,
definitivamente, podemos concluir que envejecer parece ser un arte. Si algo
debemos aprender, durante nuestro transitar por la vida, es a ser buena
compañía para nosotros mismos, lo cual será una valiosa actitud en los años de
ancianidad. Si logramos este objetivo, la soledad no será motivo de temor,
tristeza o desconcierto; todo lo contrario, siempre estaremos felices en compañía
de nosotros mismos.
“Benditos sean aquellos que no
temen la soledad. Que no se asustan con la propia compañía, que no se
desesperan en busca de algo en lo que ocuparse, divertirse o que juzgar”, nota
tomada del manuscrito encontrado en Accra, y referida por el famoso escritor
brasileño Paulo Coelho.
Este artículo fue
escrito por el autor sin uso ni apoyo de Inteligencia Artificial (IA)
Excelente y necesaria reflexión mi queridisimo y respetado colega!!! Con los años, he aprendido a apreciar y defender mi soledad, en compañía de mi misma!!!
ResponderEliminarBuen mensaje saludos, creo que dandole como se dice que esa amistad este en el Autoestima, para vencer la soledad
ResponderEliminarCómo siempre, muy cierto tu escrito sobre la soledad, gracias compartirlo.
ResponderEliminarMiguel gracias por este mensaje. Excelente reflexión para estos años dorados de nuestra juventud extendida.
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