jueves, 3 de octubre de 2024

La soledad un tema que debemos comprender y aprender a manejar - Miguel A. Terán

Artículo Publicado en Los Tiempos  Newspaper, Miami Florida USA Septiembre- Octubre 2024

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Podemos afirmar que cuando decidimos estar solos, no es soledad, es una de las tantas elecciones que tomamos con nuestra libertad.  La palabra soledad, aunque el diccionario la define como “Carencia voluntaria o involuntaria de compañía”, describe mejor y con más precisión a la carencia involuntaria de compañía. Dominar el arte de aprender a vivir es un logro importante de vida, ya que requiere que seamos buena compañía para nosotros mismos, sin sentir que estamos solos. 


Un refrán popular dice: “Más vale estar solo que mal acompañado”. Andar en desesperada búsqueda de compañía, para evitar la soledad, es una de las peores fórmulas o estrategias que podemos utilizar para sentirnos “acompañados”, ya que puede acercarnos a personas tóxicas, que nos hundirán en complicados problemas.

Pretender estar siempre acompañado no es sano para nuestra mente ni espíritu, porque impide ese necesario contacto con nosotros mismos y nos ata siempre a una referencia externa. Tampoco es sano estar siempre solos de manera voluntaria, porque es necesario compartir en compañía de otros, al fin y al cabo, somos seres sociales. Pero es vital escoger adecuadamente nuestras compañías. La clave es estar conscientes «Que la compañía sea una decisión y no una necesidad”.

El escritor y Premio Nobel de Literatura, el colombiano Gabriel García Márquez, afirmaba que «El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad». La soledad puede atormentarnos en cualquier momento de la vida, pero sí algo debemos aprender en el transcurso de los años jóvenes, y lo reitero como condición para cuando lleguemos a viejos, es aprender a ser compañía para nosotros mismos, porque así nunca estaremos solos, pero esa actitud de hacernos compañía a nosotros mismos requiere tiempo para sembrarla y cosecharla.

La consagrada actriz española Carmen Maura, considera que “la soledad es la conquista a la que debe dedicarse todo ser humano”. Aprender a estar sin otro, resulta fundamental, sin tratar de convertirnos en ermitaños, sino teniendo capacidad para pasar buenos momentos de soledad. El poeta y ensayista inglés John Milton, plantaba que “la soledad a veces es la mejor compañía”. La sensación de abandono por parte de otros es un síntoma de una indeseada soledad.


No es lo mismo la soledad voluntaria que la soledad involuntaria; en la primera, la sensación es de «estar solo»; en la segunda, es «sentirse solo», son sensaciones muy distintas, aunque ambas, las podemos definir como soledad. Esa segunda, «sentirse solo», representa la auténtica y triste soledad.

Sin embargo, cuando la vida nos cambia y el éxito nos sonríe y deslumbra, corremos el riesgo de sustituir consecuentes y fieles amistades, por nuevas y efímeras.  Muchas “amistades” de fiestas y buenos momentos, resultan absolutamente infieles y pasajeras, cuando las situaciones se deterioran y aparecen las crisis y problemas, y allí nuestra única compañía será la soledad, si hemos aprendido a compartir con ella. 

Una de las soledades más tristes, es aquella en la que estamos supuestamente “acompañados” y, a pesar de ello, nos sentimos solos. El fallecido actor Robin Williams, expresó acertadamente esa contradictoria “soledad en compañía”, cuando dijo: “Solía pensar que la peor cosa en la vida era terminar solo y no lo es. Lo peor de la vida es terminar con alguien que te hace sentir solo”. En otras palabras, parece que sentirnos solos no necesariamente es por falta de compañía, he aquí una complejidad adicional de la soledad. 

Recuerdo en mi temprana juventud, con apenas 17 años, me fui a vivir a una gran ciudad para continuar estudios en la universidad. Había dejado muy lejos mi ambiente natural, mi pueblo, mi familia y mis amigos; y un día, caminaba por una congestionada avenida, llena de vehículos y personas, donde costaba caminar casi sin chocar con alguien, y tuve la sensación de “estar muy solo”, lo cual parecía contradictorio ya que estaba rodeado de mucha gente. Años después, comprendí ese mensaje de la vida.

En línea con la importancia de la soledad, el pensador francés Marqués de Vauvenargues, decía siglos atrás, que “La soledad es para el espíritu lo que la dieta es para el cuerpo”. La soledad es una oportunidad para crecer espiritual, psicológica y emocionalmente, mientras dialogamos con nosotros mismos. Es necesario ubicar en nuestro diario trajinar espacios y momentos para escucharnos y reflexionar solo con nosotros mismos. El escritor italiano Carlo Dossi se preguntaba “¿Por qué, en general, las personas rehúyen a la soledad?”, y él mismo respondía: “Porque son muy pocos quienes encuentran compañía consigo mismos”. 

La tecnología de estos tiempos nos quita espacios que deben ser para la soledad, pero no los sustituye por una verdadera compañía. Nuestros espacios y momentos personales parecen cada vez más escasos, al transcurrir nuestras horas entre la televisión, internet, el celular y las personas que nos rodean, muchas de las cuales solo nos roban espacios y momentos de soledad, sin mayores aportes. Aunque es importante tener claro que cualquiera puede invadirnos si nosotros no establecemos adecuados y firmes límites. 

Aprender a hacernos compañía requiere años de contacto con nosotros mismos, por lo cual no podemos llegar a la vejez sin ser nuestros buenos amigos. De esta manera la soledad no será motivo de tristeza, sino de compañía y reflexión. Entonces, definitivamente, podemos concluir que envejecer parece ser un arte. Si algo debemos aprender, durante nuestro transitar por la vida, es a ser buena compañía para nosotros mismos, lo cual será una valiosa actitud en los años de ancianidad. Si logramos este objetivo, la soledad no será motivo de temor, tristeza o desconcierto; todo lo contrario, siempre estaremos felices en compañía de nosotros mismos.

“Benditos sean aquellos que no temen la soledad. Que no se asustan con la propia compañía, que no se desesperan en busca de algo en lo que ocuparse, divertirse o que juzgar”, nota tomada del manuscrito encontrado en Accra, y referida por el famoso escritor brasileño Paulo Coelho.

Este artículo fue escrito por el autor sin uso ni apoyo de Inteligencia Artificial (IA)


4 comentarios:

  1. Excelente y necesaria reflexión mi queridisimo y respetado colega!!! Con los años, he aprendido a apreciar y defender mi soledad, en compañía de mi misma!!!

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  2. Buen mensaje saludos, creo que dandole como se dice que esa amistad este en el Autoestima, para vencer la soledad

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  3. Cómo siempre, muy cierto tu escrito sobre la soledad, gracias compartirlo.

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  4. Miguel gracias por este mensaje. Excelente reflexión para estos años dorados de nuestra juventud extendida.

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