En un mundo de ciclos y procesos, comprender las etapas de cada ciclo, sus procesos y la evolución de los mismos, permite que pronostiquemos -a tiempo y con cierta precisión- el desarrollo de futuros eventos. Miguel A. Terán

on sábado, 23 de julio de 2016
En un mundo de ciclos y procesos, comprender las etapas de cada ciclo, sus procesos y la evolución de los mismos, permite que pronostiquemos -a tiempo y con cierta precisión- el desarrollo de futuros eventos.
Miguel A. Terán 

La idea no es convertirse en adivino, utilizando una bola mágica o algo parecido, es simplemente comprender la evolución de los procesos o etapas dentro de los ciclos, para poder responder –en un momento determinado- en qué etapa del ciclo estamos, cuál es la próxima y qué decisión,  decisiones y acciones debemos tomar en ese momento.  
Comprendamos un ciclo como la repetición periódica de un acontecimiento o fenómeno, que ocurre o sucede con regularidad cada cierto tiempo. El ciclo se compone de una serie de procesos, pasos y etapas que se repiten en orden similar, durante la evolución del ciclo, hasta conformar un nuevo ciclo que vuelve a repetirse. Los ciclos tiene un comienzo y un final, para un nuevo recomenzar.
La naturaleza está llena de ciclos, mejor dicho la naturaleza funciona en ciclos. Las estaciones, la ovulación, el ciclo cardíaco, el ciclo hidrológico, las migraciones animales y mucho más, hasta el ciclo de vida, nacer, crecer, reproducirse y morir.
En lo en lo personal, social y económico los ciclos también son una realidad, aunque no los comprendamos ni definamos tan claramente como en la naturaleza. Las personas, parejas, familias y sociedades tienen ciclos, más allá de los biológicos. En lo económico, reconocemos que los mercados se mueven en ciclos, con períodos de crecimiento o alzas, períodos de estabilidad  y períodos de caída o bajas. Los ciclos económicos, los ciclos bancarios, el ciclo de vida del producto, el ciclo de bienes raíces, son ejemplos de ciclos que cumplen con la definición expresada anteriormente.
En los ciclos humanos y sociales, incluidos en ellos los personales, familiares, económicos, políticos, etcétera, las distorsiones pueden hacer que el ciclo concluya violentamente con una etapa de crisis, que pudo pronosticarse y evitarse de haberse observado la evolución de los procesos del ciclo.
Como referimos en el primer párrafo, la evolución de procesos dentro del ciclo puede ayudarnos a comprender el punto o período de tiempo en el cual está transitando el ciclo, para pronosticar su desarrollo y definir decisiones y acciones a tomar.   En el idioma inglés existe la palabra “Timing”, que hace referencia a la capacidad de elegir o escoger  el mejor momento para tomar una cierta decisión, acción o movimiento, con respecto al ciclo, evitando llegar hasta la etapa de crisis.
En algunas etapas del ciclo pueden observarse tendencias, de fortaleza o de debilidad del ciclo, durante las cuales deben tomarse decisiones y acciones, antes del eventual colapso o crisis. En el ciclo de las relaciones de pareja, por ejemplo, puede observarse algún deterioro en afectos o respetos, que indican el desvío del ciclo hacia posibles procesos de crisis que deteriorarán la relación y harán inviable la supervivencia de la misma en el largo plazo. En ciertos momentos del ciclo, pueden surgir infidelidades dentro de la pareja, las cuales aceleran el ciclo hacia el proceso de crisis y acaban con lo que queda de la relación.
En el corto plazo, las crisis dentro del ciclo llevan a la aparición de perdedores y ganadores, hago la referencia  en el corto plazo, porque en el largo plazo todos perdemos al perder la sociedad o sus instituciones.  Sin embargo, como dice el viejo refrán “A rio revuelto, ganancia de pescadores”; en las diferentes etapas del ciclo, especialmente en la crisis, hará acto de presencia el especulador, gigoló, gigolette y otros especímenes de la fauna depredadora y oportunista, esperando recoger dividendos o ganancias.  
En estos tiempos, cada vez son menos comunes los períodos de estabilidad dentro de los ciclos humanos, sociales y económicos, parece que saltamos súbitamente de los tiempos de vacas flacas a otros de vacas gordas y viceversa, pero en realidad ha sido un proceso, solo que acelerado por diferentes circunstancias, la mayor parte de ellas artificiales y provocadas, por inconciencia o interés. El resultado ha sido que en lo humano, económico y social, las etapas de los ciclos se han acortado, cada vez más, por lo cual las crisis ocurren o suceden con mayor regularidad o frecuencia.
En el área económica, específicamente en la financiera, la subida continúa del precio de un activo o producto durante un ciclo, incrementa la demanda, usualmente basada en las expectativas irracionales de los clientes, quienes esperan la ilimitada subida futura del precio del referido activo o producto, la cual tiene límites.  Por supuesto, surge el riesgo inherente a la etapa o punto donde se encuentra el desarrollo del ciclo. Entrar tarde a participar en un ciclo, no reconocer sus indicadores ni reglas de juego, hará imposible salir de éste sin lesiones.  
Es un hecho, que en algunas etapas surge inestabilidad en el ciclo, resultado de cambios que podrían considerarse profundos o súbitos, apareciendo con ella las dudas acerca de la factibilidad que se detenga el deterioro del ciclo  y continúe el avance hacia la crisis. Al no comprender adecuadamente los ciclos y su evolución natural o artificial, hemos convertido las crisis en parte de los ciclos y procesos humanos, sociales y económicos. Hemos cambiado e irrespetado ciertas reglas, que han alterado la duración y estabilidad del ciclo y sus procesos, creando con mayor frecuencia las crisis.  
La búsqueda superficial o cosmética de las causas de las crisis, sin llegar a las raíces del problema real, contribuye a que no captemos ni aprendamos el mensaje o la lección que dejan las crisis dentro de los ciclos; por lo cual pasado un tiempo, cada vez más breve, la crisis volverá a tocar las puertas alterando de nuevo un ciclo hasta deteriorar o destruir su desarrollo regular.
En resumen, conocer y comprender el ciclo, sus características y la etapa en que éste se encuentra dentro de su proceso evolutivo, observando sus indicadores, permitirá que actuemos para incorporarnos al ciclo cuando el momento sea propicio o corregir y retirarnos del ciclo, cuando éste evolucione hacia la crisis. La escogencia del momento adecuado para incorporarnos al ciclo permitirá surfear por más tiempo en la cresta de la ola.

Julio 23, 2016.
Miguel A. Terán
Twitter: @MiguelATeranO
Nota: imagen extraída de la web
Referencias: Tomadas de Wikipedia + RAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española).


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