La dañina actitud de la comodidad nos lleva a la flojera y la pereza. Miguel A. Terán

on jueves, 10 de marzo de 2016
La dañina actitud de la comodidad nos lleva a la flojera y la pereza.
Miguel A. Terán

La palabra comodidad tiene dos interpretaciones básicas; una positiva, ligada a ese interés por sentirse y vivir a gusto; otra la negativa, que hace referencia a esa actitud de poco esfuerzo, solo en búsqueda de la oportunidad para obtener provecho o ventaja, sin desgaste ni esfuerzo alguno. 
Esta versión negativa nos describe a una persona con una actitud “cómoda”, poco dispuesta a realizar esfuerzos, demostrándose nada diligente en la vida. En esta perspectiva la palabra  comodidad es sinónimo de pereza. 
Ambas interpretaciones se unen cuando la comodidad, en esa versión positiva, nos trae satisfacciones en el corto plazo, pero consecuencias negativas en el largo plazo, resultado de descuidar o abandonar tareas y responsabilidades que debemos cumplir. 
Una historia de dos flojos y cómodos “compadres” se expresa en el siguiente diálogo: Estaban los dos compadres descansando en sus respectivas hamacas, ese tropical tipo de cama o columpio, cuando uno de ellos ve que por la cuerda de la hamaca de su compadre bajaba una culebra. Sin hacer ningún intento de levantarse para ayudar, se limita a decir “Compadre por la cuerda de su hamaca va bajando una culebra”; a lo que el otro le responde: “Compadre, y que será bueno para la picada de culebra”. Definitivamente, tenía razón el poeta inglés William Cowper, cuando dijo: “Una persona perezosa es un reloj sin agujas, siendo inútil tanto si anda como si está parado”. 
Buscar la comodidad y confort, no es malo. Lo malo es llevar esta actitud hasta un extremo que seamos atrapados por la flojera y la pereza. En internet encontramos muchas frases graciosas, pero con sentido de burla, relacionadas con esa actitud de comodidad llevada al extremo: “Me suelta el sueño y me agarra la flojera”; “Cuando digo, Limpié Mi Cuarto, usualmente me refiero a despejar el camino hacia mi cama”; “Los conejos saltan y viven 7 años; los perros corren y viven 14 años; las tortugas no hacen nada y viven 120 años. Espero que entiendan mi flojera”. 
Una característica de la flojera y pereza, es posponer para algún momento. Refería el escritor, periodista y jesuita españolLuis Coloma: “Por la calle del  «después» " se llega a la plaza de «nunca»". La “mala suerte” es permanente compañera de la flojera y la pereza, ya que las sigue muy de cerca. El estadista y científico estadounidense Benjamin Franklin afirmaba que “La pereza viaja tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarla”. 
Se asocian con esa versión negativa muchos otros temas,  tales como el amor y a la ignorancia, por lo cual León Tolstói consideraba que “El verdadero amor supone siempre la renuncia a la propia comodidad personal”. Mientras, el comediógrafo griego, Menandro expresaba: “He perdido la comodidad de la ignorancia”, en consideración a que la ignorancia impide que veamos más allá y permanezcamos cómodos cuando deberíamos estará en acción. 
En resumen, evitemos que nuestra comodidad nos lleve a la flojera y la pereza, impidiendo que podamos alcanzar los sueños y metas que nos hemos propuesto, mientras llevamos una vida con algún sentido que nos permita dejar buena huella de nuestro paso por el mundo.

10 de Marzo de 2016.

Miguel A. Terán
Psicología, filosofía y coaching.

Twitter: @MiguelATeranO
Nota: imagen extraída de la web
Referencias: Tomadas de Wikipedia + RAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.


0 comments :

Publicar un comentario