Existen muchos entretenimientos, algunos de ellos absolutamente válidos para disfrutar los tiempos de ocio y descanso, pero absolutamente inválidos para escapar de la realidad. Miguel A. Terán

on martes, 1 de marzo de 2016
Existen muchos entretenimientos, algunos de ellos absolutamente válidos para disfrutar los tiempos de ocio y descanso, pero absolutamente inválidos para escapar de la realidad.
Miguel A. Terán

En las actividades de cada día debemos cuidar el adecuado balance en los diferentes aspectos de
nuestra vida. Requerimos –como expresamos en un artículo de la semana pasada- tiempos y espacios de pareja, de familia, sociales, laborales, etcétera, para alcanzar ese adecuado balance que nos permita una vida equilibrada. 
En una sociedad que estimula estar ocupados y critica el ocio, tomar tiempos libres o de ocio parece pecaminoso para muchos. El otro extremo lo refería Lucio Anneo Séneca, el filósofo, político, orador y escritor romano, cuando expresó “Estar en ocio muy prolongado, no es reposo, es pereza”. La palabra clave sigue siendo equilibrio. 
Como parte de la óptima distribución de nuestros tiempos y espacios, no solo podemos sino que también debemos dar cabida al descanso y ocio, para dedicarnos a reposar, entretenernos y deleitarnos con alguna actividad de nuestro agrado. Sin embargo, es importante aclarar que esos momentos que destinamos para el descanso y ocio, no deben ser solo excusas para escapar de la realidad, porque una vez concluyamos nuestro tiempo de ocio y descanso, la realidad continuará allí; inclusive, algunas veces habrá empeorado. Aunque no siempre es fácil escapar, parece más difícil permanecer libre.   
Esos momentos utilizados como excusa para no dar frente a la realidad nos roban tiempo valioso para otras actividades que requieren nuestra atención, tales como temas personales, familiares o de trabajo, así como para asumir el compromiso de estudiar o proyectar nuestro esfuerzo en alguna actividad que nos dará resultados futuros. Decía el famoso escritor estadounidense Isaac Asimov “Negar un hecho es lo más fácil del mundo. Mucha gente lo hace, pero el hecho sigue siendo un hecho”. 
Otras veces ocurre que esas actividades con las cuales pretendemos llenar las horas de ocio y descanso lejos de contribuir al descanso y la paz mental, nos intoxican. Es el caso de páginas de internet, juegos y programas de televisión de pobre o dañino contenido. Hasta la misma música, cuando es mal escogida,  puede llenarnos de letras y sonidos tóxicos, validando las palabras de David Ogilvy, Fundador de la Agencia Publicitaria Ogilvy, cuando dijo: “Si no tienes nada bueno que decir, cántalo”. 
Sin ánimo de criticar ningún hobby, palabra inglesa que hace referencia a esa actividad que realizamos  regularmente para divertirnos durante el tiempo libre, y que en español la describe parcialmente la palabra “Afición”, debemos reconocer que muchas aficiones poco contribuyen a nuestro desarrollo o a la solución de nuestros problemas, porque lejos de enfocarnos en lo que debemos hacer, nos desenfocan haciéndonos perder valiosos tiempos y momentos.   
Creo en muchos tipos de terapia, pero no conozco nada de terapia fotográfica, por lo cual he tenido dudas cuando alguien con muchos problemas personales, decide iniciar un curso de fotografía,  en vez de visitar un psicólogo. No tengo ninguna duda que cursos similares, en variadas actividades, no tienen nada de malo per se o por sí mismos, la pregunta que debemos hacernos es si –en este particular momento de nuestra vida- este curso, representa un hobby o un intento de escape.   
La palabra mágica en nuestra vida siempre será equilibrio, para no inclinar la balanza hacia el exceso o el defecto en una alguna actividad, evitando de esa manera el consecuente desbalance. El descanso y el ocio son parte de nuestro balance de vida, pero por muchas razones relacionadas con su inadecuado uso, pueden convertirlo en desbalance. Existe un límite entre el tiempo de ocio y la ociosidad, el diccionario define ocio como tiempo libre, mientras a la ociosidad le da un tono de inutilidad.  
El tiempo del cual disponemos es suficiente, fallamos en asignar prioridades y distribuirlas en esas veinticuatro horas, razón por la cual consideramos que nos quedamos “cortos de tiempo”. Entonces, permitamos espacios y tiempos al descanso y ocio, pero logrando que los mismos contribuyan a armonizar, balancear y equilibrar nuestra vida. No olvidemos las palabras del escritor y novelista estadounidense Philip K. Dick, quien dijo: “La Realidad es aquello que, incluso aunque dejes de creer en ello, sigue existiendo y no desaparece”.

01 de Marzo de 2016.

Miguel A. Terán
Psicología, filosofía y coaching.

Twitter: @MiguelATeranO
Nota: imagen extraída de la web
Referencias: Tomadas de Wikipedia + RAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.


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