El verdadero éxito debe permitirnos vivir en paz. Miguel A. Terán

on domingo, 25 de octubre de 2015
El verdadero éxito debe permitirnos vivir en paz.
Miguel A. Terán

Comencemos por comprender y aceptar que la paz interior es nuestro más valioso tesoro; por ello, perder la paz es perderlo todo.  La ausencia de paz nos lleva a confundir lo que tenemos y hacemos con lo que somos, mientras perdemos el contacto con lo espiritual. Esa paz perdida nos hace víctimas de ansiedades, conflictos, miedos, angustias y otras emociones tóxicas. 
La agitada y estresada vida de hoy, la falta de sentido en mucho de lo que hacemos, las incertidumbres acerca de los tiempos por venir y más, nos impiden vivir en paz. Perdemos el presente mientras hurgamos en el pasado o tratamos de adivinar el futuro, sin comprender que solo podemos vivir la paz en el presente. 
Perdemos la paz al vivir en una sociedad que desvirtúa y confunde necesidades y deseos, llevándonos al excesivo consumo de bienes y servicios para satisfacer exigencias del estatus social.  Nos engañamos buscando la paz en todos lados, llenándonos de cosas materiales o intentando comprar conciencias y corazones, pero sin entender que “Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera”, tal cual lo expresó –siglos atrás- el escritor francés  François de La Rochefoucauld. 
La palabra éxito es muy utilizada, pero pocas veces precisamos, qué es o qué significa para nosotros el éxito. Por ello, requerimos  definir previamente lo que éste representa para cada uno de nosotros, antes de iniciar el camino en su búsqueda, porque de lo contrario no sabremos cuando lo hemos alcanzado o cuando nos desviamos de su rumbo. Afirmaba el pensador estadounidense Ralph Waldo Emerson que “El éxito consiste en obtener lo que se desea. La felicidad, en disfrutar lo que se obtiene”. Un éxito sin disfrute no es un éxito. 
Preguntarnos quién y qué queremos ser, tener y hacer cuando alcancemos el éxito es condición vital para saber cuándo lo hemos logrado. Al no definirlo, su búsqueda  se puede convertir en un camino sin fin, como si giráramos en círculo, en el cual se nos va la vida. 
Debemos aprender a no transitar por la vida obsesionados con solo lograr el fin, sino aprender a disfrutar del trayecto.  Es importante comprender que el éxito no es un fin en sí mismo, sino un medio que debe llevarnos al fin que nos hemos propuesto. Sin embargo, es fácil confundirnos entre medios y fines, aunque los primeros representan la forma en que pretendemos alcanzar un fin; pero si perdemos el rumbo, terminamos desvirtuando el medio y confundiéndolo con el fin. Es allí cuando quedaremos atrapados en la búsqueda eterna del éxito, convirtiéndonos en sus esclavos y víctimas. 
El autor y orador motivacional estadounidense Jim Rohn, nos decía que “La pregunta más importante en las diferentes etapas de nuestra vida, no es ¿Qué estoy consiguiendo?, sino ¿En qué me estoy convirtiendo?”. Debemos esforzarnos por convertirnos en alguien que nos gustaría llegar a ser, ese alguien que fue parte de nuestro plan original cuando salimos en búsqueda del éxito. 
El Maestro Espiritual Dalái Lama, reconoce esa trampa del éxito diciendo  "Lo que más me sorprende del hombre occidental es que pierden su salud para ganar dinero, después pierden el dinero para recuperar su salud. Y por pensar ansiosamente en su futuro no disfrutan el presente, por lo que no disfrutan el presente ni el futuro. Y viven como si no tuviesen que morir nunca, y mueren como si nunca hubiesen vivido". 
Tengamos siempre presente que un éxito que nos quite la paz,  no puede ser considerado éxito.

26 de Octubre de 2015.

Miguel A. Terán
Psicología, filosofía y coaching.

Twitter: @MiguelATeranO
Nota: imagen extraída de la web
Referencias: Tomadas de Wikipedia + RAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.


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