Preguntas y respuestas, por allí transitamos en la vida. Miguel A. Terán

on jueves, 3 de septiembre de 2015
Preguntas y respuestas, por allí transitamos en la vida.
Miguel A. Terán

De la calidad de nuestras preguntas dependerá la calidad de nuestra vida. Es imposible alcanzar una respuesta correcta a una pregunta incorrecta o mal formulada. Las preguntas que nos hacemos deben responder a la satisfacción de necesidades y no solo a la solución de problemas. 
De niños somos inquietos, preguntando acerca de todo, para encontrar explicaciones ante un mundo
nuevo, luego la sociedad –de alguna manera- nos va apagando esa llama. Con el paso del tiempo vamos acumulando experiencias y el concepto de que lo importante es conocer las respuestas, quitando valor a la pregunta. En algunos ambientes sociales, preguntar parece no ser bueno y así extinguimos la inquietud de aprender por esa vía. Aunque un Proverbio danés, nos recuerda "A quien teme preguntar, le avergüenza aprender".
Vale la pena reiterar que de la calidad de las preguntas dependerá la calidad de las respuestas. Preguntamos no solo para obtener respuestas, sino también opiniones, información, validar o confirmar lo que creemos saber, reflexionar, profundizar, y mucho más, preguntamos hasta para escucharnos preguntando.
Debemos formularnos nuevas preguntas, porque si continuamos haciéndonos las mismas preguntas, no saldremos de donde estamos en este momento. Entendamos que llegamos hasta aquí con esa preguntas, no cambiarlas hará que giremos en círculo sin lograr avanzar. 
Algunas preguntas requieren simplemente tiempo para poder ser respondidas, deben ocurrir algunos eventos en ese espacio de tiempo, para que maduren procesos. “Las respuestas no llegan siempre cuando uno las necesita, muchas veces ocurre que quedarse esperando es la única respuesta posible”, planteaba el escritor portugués José Saramago, quien fue Premio Nobel de Literatura. 
“Preguntando se llega a Roma”, es un viejo refrán, que en sentido figurado motiva a preguntar para aclarar. Por su parte, el escritor uruguayo Mario Benedetti, nos invitaba a reflexionar acerca del riesgo de conocer solo respuestas, porque  “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”. 
Las preguntas requieren ser formuladas adecuadamente, es por ello que lograremos una mejor respuesta preguntándonos ¿Para qué me pasa esto?,  que preguntándonos ¿Por qué me pasa esto? En la primera pregunta, encontraremos alguna respuesta, mediante una reflexión;  en la segunda, es posible buscar y conseguir excusas, justificaciones o culpables.   
Nunca debemos considerar la pregunta desde una perspectiva de agresión o acusación, ni cuando la emitimos ni cuando la recibimos, porque ello cierra posibilidades de reflexión, cambio, desarrollo y transformación. Igualmente, tal cual refería el psicólogo y escritor estadounidense Wayne W. Dyer,  “No puedes crecer y desarrollarte si sabes las respuestas antes que las preguntas”, requerimos como siempre una buena dosis de humildad para aprender.   
Hay preguntas clave en la vida, cuando más temprano las formulemos y nos dediquemos a darles respuesta, más pronto tomaremos rumbo firme. El productor, director y animador estadounidense Walt Disney, nos invitaba a  “Preguntarnos si lo que estamos haciendo hoy nos acerca al lugar en el que queremos estar mañana”. 
Entonces, no dejemos de preguntar ni de buscar las repuestas, porque de ambas está asfaltado el camino de la vida.

04 de Septiembre de 2015

Miguel A. Terán
Psicología, filosofía y coaching.

Twitter: @MiguelATeranO
Nota: imagen extraída de la web
Referencias: Tomadas de Wikipedia + RAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española).


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