REFLEXIÓN DEL DÍA (Miércoles 08 de Abril de 2015)‏

on martes, 7 de abril de 2015
“Extraño esa época en que mi única preocupación era colorear sin salirme de la rayita”.
Autor Anónimo
(En memoria de John G. Moreno  The Dream Catcher)

REFLEXIÓN: A medio mundo le gustan los perros, dice Mafalda,  y hasta el día de hoy nadie saber que quiere decir guau. La esencia para no complicarse es no tratar de descifrar el lenguaje perruno,  porque hacerlo si sería toda una complicación y, tal vez, acabaría con el encanto de los canes. La naturaleza  demuestra con hechos la importancia de no complicarse la vida. Cuando llega el otoño, ninguna hoja está angustiada  ni llena de expectativas, pensando en qué lugar del piso va a caer ni mucho menos que le depara el futuro como hoja seca. 
El poeta chileno Pablo Neruda afirmaba  que “El niño que no juega no es niño, pero el adulto que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta”. Nos tomamos la vida tan en serio que nos arriesgamos a desdibujarnos la sonrisa y, ello sea señal de que perdimos la felicidad; y lo cierto, es que de la experiencia de vivir al final no saldremos vivos. 
Es un hecho que “La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras”, afirmaba el filósofo francés Jean Jacques Rousseau, algunos siglos atrás; pero la realidad en nuestros tiempos ha sido imponer a los niños retos y objetivos de adultos, con lo cual pierden la belleza y el disfrute de la infancia. 
Tengamos presente que “Lo que se dé a los niños, los niños darán a la sociedad”, tal cual afirmó Karl A. Menninger, el reconocido psiquiatra y escritor estadounidense. Recogeremos en los adultos lo que sembramos en los niños. Recordemos que no solo estamos criando niños sino estamos creando los adultos del mañana. 
Quien fue Primera Dama estadounidense, Eleanor Roosevelt decía “Estoy tan contenta, nunca me siento importante porque eso lo que hace es complicar la vida”. Por su parte, el artista y diseñador italiano, Bruno Munari decía “El progreso implica simplificar, no complicar”. Y hay quien considera:  “¿Para qué hacerlo fácil si podemos complicarlo?”. La complicación es la fuente de muchos negocios que ofrecen soluciones como su clave de servicio. 
Años atrás la preocupación de la gente estaba centrada en el presente, que es en realidad el tiempo en el cual vivimos. Para nuestros antepasados, no muy remotos, apenas unas cuantas décadas atrás, el futuro con sus angustias, incertidumbres y amenazas, tal como lo sentimos  hoy, no era para nada importante. 
Hoy día somos víctimas del ataque del futuro, bombardeados con miedos y temores,  llenos de amenazas e incertidumbres, para lo cual existen múltiples “soluciones” a disposición como parte de un  sustancioso mercado y negocio, que nos roba energía y disfrute del presente, con la oferta de “garantizarnos” un mejor y seguro futuro, lo cual es una utopía que nadie puede garantizar.
La escritora y activista neerlandesa Corrie ten Boom decía: “La preocupación no elimina el dolor del mañana, sino que elimina la fuerza del hoy”. Esa sobredimensión del problema, la expresa el escritor estadounidense Wayne W. Dyer, de la siguiente manera “La catástrofe que tanto te preocupa, a menudo resulta ser menos horrible en la realidad, de lo que fue en tu imaginación”. 
La realidad parece ser que “Las preocupaciones se pierden con el tiempo”, tal cual lo expresó el poeta español Ramón de Campoamor. “Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca sucedieron”, se dice que fueron palabras del famoso escritor y filósofo francés Michel de Montaigne, en su lecho de muerte. 
El Vicealmirante escoces Robert Elliot planteaba que “La regla número uno es: no te preocupes por las cosas pequeñas. La regla número dos es: todo son cosas pequeñas”.  Mientras un autor anónimo recomendó “Disfruta ahora de la vida, porque esto no es un ensayo”. 
Hay quienes se esfuerzan para llenarse de cosas, dinero, poder y personas, sin comprender que todo lo que consiguen y acumulan, lo han pagado con su propia vida y  sacrificando sus propios sueños.  Decía el escritor francés Antoine de Saint-Exupery, autor de la famosa novela El Principito, que “Los niños han de tener mucha tolerancia con los adultos”.

Miguel A. Terán
Twitter: @MiguelATeranO
Nota: imagen extraída de la web
Referencias: Tomadas de Wikipedia.

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“Sueña, vive, reflexiona, aprende, ayuda y ora”.


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