REFLEXIÓN DEL DÍA (Miércoles 25 de Marzo de 2015)‏

on martes, 24 de marzo de 2015
“No se trata de que tan grande es la casa, es de cuán feliz es el hogar”.
David Wolfe. Experto en salud, nutrición y belleza.

REFLEXIÓN: Es un hecho que cada vez hay más casas y menos hogares, triste realidad. Es fácil entender la diferencia, las casas son construidas con arena, cemento y metales, los hogares son construidos con valores y amor. La palabra hogar conlleva sentido de pertenencia, amor, familia, valores  y sensación de seguridad y paz. Mientras, la palabra casa transmite más la idea de un lugar físico en el cual vivimos. 
Expresaba el poeta, novelista y científico alemán Johann Wolfgang Goethe “Aquel que encuentra la paz en su hogar, ya sea rey o campesino, es de todos los seres humanos el más feliz”. El escritor español Antonio Gala, lo expresaba de una manera aún más simple y sencilla “Una casa es un lugar donde uno es esperado”. 
El político e intelectual español Enrique Tierno Galván refería que “Todos tenemos nuestra casa, que es el hogar privado; y la ciudad, que es el hogar público”, ampliando la perspectiva de hogar hasta nuestra sociedad, que debería llegar a ser así cuando conformamos una verdadera comunidad de seres humanos. 
Decía el religioso estadounidense David O. McKay, que “Ningún éxito en la vida compensa el fracaso en el hogar”.  Parece una realidad el proverbio alemán “Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa”. En las modernas sociedades ha crecido el tamaño de las casas, pero entre tantas habitaciones y espacios vacíos, parece hacerse extraviado el amor que las hubiera convertido en hogares. 
“Los mejores momentos de mi vida han sido aquellos que he disfrutado en mi hogar, en el seno de mi familia”, fueron palabras de Thomas Jefferson, tercer Presidente de los Estados Unidos de América y uno de los Padres Fundadores de esta nación. El filósofo, político y escritor inglés  Francis Bacon, recomendaba “Las casas se construyen para ser habitadas, no para ser contempladas”. 
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa, nos recuerda un Proverbio chino. Tal vez dando esas vueltas, lo primero que terminamos reconociendo es que tenemos simplemente una casa y no un hogar. Porque nos queda claro que un hogar es mucho más que una casa.
Al fin y al cabo, el dinero puede comprar una o muchas casas, pero nunca podrá comprar un hogar.  

Miguel A. Terán
Twitter: @MiguelATeranO
Nota: imagen extraída de la web
Referencias: Tomadas de Wikipedia.

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“Sueña, vive, reflexiona, aprende, ayuda y ora”.


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