REFLEXIÓN DEL DÍA (Lunes 09 de Marzo de 2015)

on lunes, 9 de marzo de 2015
En la complejidad del mundo de hoy,  “El problema fundamental no es la información escasa, sino la información excesiva”.
Dr. Peter Senge (n. 1947). Investigador, profesor universitario, escritor y orador estadounidense.

REFLEXIÓN: Eliminar lo superfluo, distinguiendo entre lo esencial y lo prescindible es vital para sobrevivir en estos tiempos. La excesiva abundancia de datos e información de todo tipo, especialmente en internet y las redes, hace imposible disponer de tiempo para interpretarla, reflexionar y aprender. La tecnología al permitir  acceso a innumerables fuentes de datos e información, exige que afinemos nuestro criterio al momento de escoger las mejores alternativas. 
Es un hecho que, tal cual, deterioramos nuestra salud física alimentándonos de manera inadecuada o deficiente;  también deterioramos nuestra salud mental, emocional y espiritual cargándonos o saturándonos de información irrelevante, innecesaria, inútil, manipulada, desvirtuada, sesgada o de pésima  calidad. Nuestra armonía, paz y felicidad interior depende del alimento con el que nutrimos nuestra mente, corazón y espíritu. 
La información en exceso no aporta ninguna ayuda, por lo contrario, genera dispersión o estrés a la vez que nos roba valioso tiempo, que podríamos utilizar en otras actividades, inclusive hasta en un sano y merecido descanso. Mucha de la información que circula en internet y en las redes es retransmitida por usuarios sin filtrarla ni verificarla. Pasar información en exceso, aunque sea interesante, valiosa o divertida, por efecto de saturación deteriora la credibilidad y el respeto de la fuente. El manejo de los diferentes temas, entre ellos, los religiosos y políticos, requiere cierta sutileza, dosificación y moderación para evitar que se etiquete a quien los envía y pierdan su efecto algunos interesantes y útiles mensajes.
La realidad es que nos llenamos de datos, sin tiempo para convertirlos en información y de información sin tiempo para interpretarla y hacerla conocimiento. Perdemos espacios y tiempo para reflexionar debidamente los mensajes, dejando escapar oportunidades de aprendizaje, necesarias para utilizar sabiamente lo aprendido y alcanzar armonía, balance y equilibrio en nuestra relación  interna y con el entorno.     
Nuestra capacidad de procesar información tiene límites, tal vez por ello, Albert Einstein afirmaba que “Cada día sabemos más y entendemos menos”. Parece que nadamos en mares de información y nos ahogamos de ignorancia. Todos podemos contribuir dosificando y verificando la calidad de la información que transmitimos, tanto en el mundo real como en el virtual.


Miguel A. Terán
Twitter: @MiguelATeranO
Nota: imagen extraída de la web
Referencias: Tomadas de Wikipedia.

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“Sueña, vive, reflexiona, aprende, ayuda y ora”.


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