REFLEXIÓN DEL DÍA (Jueves 19 de Marzo de 2015)

on miércoles, 18 de marzo de 2015
“Dos tragedias hay en la vida: una, no lograr lo que ansía el corazón; la otra es lograrlo.”
George Bernard Shaw (1856 -1950). Escritor irlandés. Premio Nobel de literatura (1925) y Premio Óscar (1938).

REFLEXIÓN: En el transitar por la vida dedicamos tiempo y esfuerzo a diferentes intereses, a motivaciones desconocidas y a innumerables deseos, que surgen en el camino y nos hacen perder el equilibrio necesario para alcanzar la vida que en algún momento soñamos. Nos llenamos de contradicciones entre lo que hacemos, lo que debemos hacer, lo que deseamos hacer y lo que otros esperan que hagamos. Nuestros hábitos consumen nuestros sueños y nos convertimos en extraños, hasta para nosotros mismos.
En no pocas ocasiones al alcanzar lo que ansía el corazón,  aparece el ego haciendo compañía y se desvirtúa todo. Es allí donde posiblemente comienza la tragedia que menciona  George Bernard Shaw, que después se convierte en la búsqueda irracional e ilimitada para satisfacer deseos, que nos mantiene en constante y continua insatisfacción con lo que tenemos. El emperador francés Napoleón Bonaparte, afirmaba –tal vez por experiencia propia - que “La ambición jamás se detiene, ni siquiera en la cima de la grandeza”. 
Esa búsqueda nos atrapa de tal manera que no disponemos del tiempo requerido para disfrutar lo que vamos logrando, porque seguimos enfocados en buscar siempre algo más, que en algún momento ya ni sabemos de qué se trata.  Nos llenamos de apegos y nos convertimos en acumuladores. Tal cual lo dice el filósofo español Fernando Savater, “Lo que poseemos nos posee”. 
El autor y orador motivacional Jim Rohn consideraba que “La pregunta más importante en las diferentes etapas de nuestra vida, no es ¿Qué estoy consiguiendo?, sino ¿En qué me estoy convirtiendo?”. 
Debemos ser en extremo cuidadosos con el tipo de individuo en que nos convertimos mientras logramos alcanzar lo que deseamos,  porque sin darnos cuenta vamos cambiando y transformándonos, en un ser diferente a quien éramos y, quizá, nada parecido con el que soñábamos  llegar a ser. 
Desesperadamente buscamos alcanzar un nivel de vida, que en muchos casos es referido por otros o por la sociedad; y en esa búsqueda se nos va la vida al no saber cuándo lo alcanzamos, porque todo el tiempo cambia. 
Muchos valores, que en algún momento fueron nuestra guía,  quedan abandonados a lo largo del camino que escogemos. Bien lo decía el escritor y poeta inglés Percy B. Shelley “Lo que importa verdaderamente en la vida no son los objetivos que nos establecemos, sino los caminos que seguimos para lograrlos”. Tengamos presente que algunos caminos, parecen una atractiva alternativa a corto o mediano plazo,  pero definitivamente no son buena opción. 
Decía San Agustín “Buscad lo suficiente, buscad lo que basta. Y no queráis más. Lo que pasa de ahí, es agobio, no alivio; apesadumbra en vez de levantar”. Comenzar a transitar un camino es importante, pero más aún es saber dónde debemos detenernos; independientemente, de las ofertas de la buena fortuna que nos tiente o motive para continuar adelante. 

Miguel A. Terán
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Nota: imagen extraída de la web
Referencias: Tomadas de Wikipedia.

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“Sueña, vive, reflexiona, aprende, ayuda y ora”.

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