REFLEXIÓN DEL DÍA (Lunes 23 de Febrero de 2015)

on domingo, 22 de febrero de 2015
“Lo que sucede no es tan importante como la forma en que usted reacciona a lo que sucede”.
Thaddeus Golas (1924 -1997). Escritor estadounidense.

REFLEXIÓN: Nuestra forma de pensar e interpretar las circunstancias es lo que nos permitirá dominarles o ser su víctima, cualquiera de estos extremos. Decía el filósofo británico James Allen que seguiremos siendo golpeados por las circunstancias externas mientras continuemos creyendo que somos víctimas de esas circunstancias. 
El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional, afirmaba Buda. Una situación o circunstancia similar puede ser vivida, interpretada y sentida de manera muy distinta por dos individuos. El mismo J. Allen expresaba que “El sufrimiento es siempre el resultado del pensamiento equivocado en alguna dirección. Es un indicativo de que el individuo no está en armonía consigo mismo”. 
Cuando dejamos de quejarnos y rumiar la circunstancia, pasando a evaluarla  y racionalizarla, a fin de disminuir el componente emocional, podremos encontrar soluciones viables; pero todo dependerá de nuestras creencias y paradigmas, porque éstos estarán presentes en esa evaluación y racionalización.    
Algunas circunstancias y eventos podrían ser válidos, pero al evaluarlos a la luz de esas creencias y paradigmas, corremos el riesgo de desvirtuar los hechos, cambiándolos y permitiendo que éstos nos afecten. El escritor francés y Premio Nobel de Literatura (1921)  Anatole France, recomendaba que exagerásemos nuestras alegrías, como hacemos con nuestras penas, para que nuestros problemas perdieran importancia. 
El conocido autor y conferencista Anthony Robbins ha ratificado que “Lo que configura quiénes somos hoy y quiénes seremos en el futuro nunca es el ambiente, ni los acontecimientos que ocurran en nuestras vidas, sino el significado que damos a esos acontecimientos”. Por supuesto, que el significado que les damos depende de muchas variables, buena parte de las cuales están en el ambiente y la cultura en la cual hemos sido formados. 
Una de las principales enfermedades de estos “modernos tiempos” es el estrés, esa tensión provocada por situaciones que nos agobian o - mejor dicho-  que permitimos que nos agobien, constituyendo un buen ejemplo de nuestra reacción ante lo que nos sucede. Incluso, en algunos casos, vivimos estrés por cosas que suponemos podrían ocurrirnos.  El autor y motivador Adam J. Jackson  plantea una interesante “Fórmula anti-estrés: primero no preocuparse por las cosas pequeñas y segundo recordar que casi todas las cosas en esta vida son pequeñas”. 
Es válido tener en consideración, las palabras de quien fue una importante figura de negocios estadounidense,  Theodore N. Vail, quien expresó que “Las dificultades reales se pueden superar, solo las imaginarias son invencibles”.  Y es realidad, que permitimos que muchas dificultades imaginarias nos atormenten. Recordemos lo expresado por el filósofo y matemático francés René Descartes, quien poco antes de morir confesó: “Mi vida estuvo llena de desgracias, muchas de las cuales jamás sucedieron”. 
Concluyamos ratificando que no son las circunstancias las que determinan nuestra vida, sino nuestras creencias y paradigmas acerca del significado de esas circunstancias. Es nuestra interpretación de lo que ocurre, basada en esas creencias y paradigmas, lo que nos lleva a percibir, pensar, sentir y accionar ante lo que nos sucede, para bien o para mal.

EL VENDEDOR DE CALZADOS 
Una empresa de calzado contrató y envió a un empleado a explorar el potencial mercado de negocios en un país africano. Cuando el nuevo vendedor llegó a la primera ciudad que visitaría, pudo observar que la mayoría de la gente andaba descalza, lo cual lo decepcionó y frustró, por lo que decidió renunciar de inmediato, enviando su renuncia en estos términos “… imposible vender zapatos, aquí nadie los utiliza, todos andan descalzos”. 
La empresa contrató a otro vendedor, quien al llegar a África, también pudo observar que la gente en su mayoría no utilizaba zapatos, lo cual representó para él – a diferencia del anterior vendedor - una gran oportunidad, expresando en una correspondencia enviada a su compañía: “… prepárense para producir, porque aquí existe un gran mercado, casi nadie tiene zapatos”. 
Donde parecía existir un problema, este segundo vendedor encontró una oportunidad, al interpretar de manera distinta al anterior las características del mercado, ya que  el lugar era el mismo,  la gente era la misma y el producto a vender, también el mismo. 

Miguel A. Terán
Twitter: @MiguelATeranO
Nota: imagen extraída de la web
Referencias: Tomadas de Wikipedia.

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 “Sueña, vive, reflexiona, aprende, ayuda y ora”.


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