REFLEXIÓN DEL DÍA (Miércoles 21 de Enero de 2015)

on miércoles, 21 de enero de 2015
 “En nosotros todo lo excusamos; en los prójimos, nada; queremos vender caro y comprar barato”.
San Francisco de Sales (1567 – 1622). Santo y Obispo de Ginebra. Doctor de la Iglesia y Patrono de los escritores y periodistas.
REFLEXIÓN: Yo soy yo y el otro o los otros son los demás, diferencia que nos aleja de sentirnos parte de un importante y vital: Nosotros. La realidad es que para que las cosas marchen bien, lo primero que debemos hacer es reconocer la existencia del otro como parte de un nosotros.
Somos solo individuos hasta tanto nos integramos en sociedad, donde debemos transformarnos en seres humanos, conscientes de la importancia de interactuar en beneficio de todos. Aunque –tristemente- muchos continúan -por siempre- siendo individuos, sin llegar a entender que son parte de un todo, colocan sus intereses personales por encima del interés colectivo.
Desgraciadamente, nos acostumbramos a pensar en la primera persona del singular: Yo. Y quizá –en extremo- en un “Nosotros” muy restringido y sectario, intransigente y nada negociable, bloqueado en defensa de una posición, idea, partido, etcétera.
La palabra clave para lograr algo distinto parece ser: Sinergia, que el diccionario define como “La acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales”.
Ese efecto de pensar distinto, de pensar en nosotros como comunidad, es sinérgico. Expresaba el fallecido escritor y orador estadounidense Stephen Covey en su excelente libro “La 3ra. Alternativa”, que “Sinergia no es lo mismo que consenso. En el mejor de los casos, en un consenso, uno más uno es igual a uno y medio. Todos pierden algo. Sinergia no es resolver un conflicto. Cuando alcanzamos la sinergia, trascendemos el conflicto”. 1
Cuando comprendemos que el bienestar de todos es el bienestar de cada uno de nosotros, comenzamos a reconocer la existencia del otro y a valorar al otro. Cuando no hemos avanzado para llegar allí, estaremos pensando y actuando en términos de la importancia de lo mío y de mis intereses, sin tomar en consideración a mis coterráneos.
En esa posición extrema, entre el individualismo y el colectivismo, se pierden el sentido de sociedad, porque aparecen críticas y críticos de lado y lado, diluyéndose la importancia de pensar no solo en mí sino en nosotros.  El Presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, planteaba una interesante perspectiva y sus límites, cuando años atrás dijo: “Creo en el individualismo, pero solo hasta cuando el individualista empieza a crecer a expensas o a costa de la sociedad”.  
El notable pensador estadounidense Ralph Waldo Emerson afirmaba que “La sociedad es en todos los sitios una conspiración contra la personalidad de cada uno de sus miembros”; sin embargo, ese sacrificio de algo de lo individual parece ser el precio a pagar por vivir en comunidad y disfrutar los beneficios que ellos nos aporta, al permitirnos expresar nuestra humanidad y conciencia de seres sociales.

Miguel A. Terán
Twitter: @MiguelATeranO
Nota: imagen extraída de la web
Referencias: Tomadas de Wikipedia.
1. Covey, Stephen (2012). La 3ra Alternativa. Buenos Aires: Editorial Paidós. Pág. 27

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“Sueña, vive, reflexiona, aprende, ayuda y ora”.


1 comments :

Rosa Borneo Aloisio dijo...

Importante reflexión que puede describir un poco lo que nos falta en este momento que vive el pais, tenemos que pensar y actuar en colectivo para lograr un cambio positivo si seguimos actuando individualmente fracasaremos en nuestra sociedad. Gracias Miguel

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