REDUCIR LA VELOCIDAD DE NUESTRA VIDA‏

on sábado, 4 de octubre de 2014


Hemos permitido que las amenazas e incertidumbre del futuro nos atormenten y atemoricen, con múltiples e innumerables  peligros, riesgos y desgracia futura, que generan -en cada uno de nosotros- una creciente ansiedad y angustia. Se nos siembran miedos y siempre existirá el producto o servicios que nos ofrecerá seguridad, pero requeriremos recursos para adquirirlo.

Ante tales y crecientes niveles de amenaza e incertidumbre parece que nuestros recursos siempre serán escasos, lo cual permite que surja y avance el miedo, que nos propone acumular lo máximo posible como una alternativa para protegernos. Siempre estará presente la necesidad de lograr, tener y acumular “un poco más”,  por si acaso.

Al estar enfocados en el futuro, para evitar que esas amenazas se hagan realidad, convertimos al presente en un proceso cargado de actividades y esfuerzos dirigidos a crear futuro, pero sin disfrutar lo que hacemos, sin darle importancia al presente más allá de su rol como herramienta o tránsito para el futuro. Dedicamos el presente a hacer para tener en un futuro, al cual no sabemos si finalmente llegaremos, porque siempre será incierto.  

El afán de vida nos ha atrapado 24/7, ya no parece haber descanso. Ambos padres trabajan y nuestras casas transitan a alta velocidad. La paciencia y la espera ya no están de moda, porque las urgencias y la impaciencia han tomado el mando. Esas urgencias e impaciencia nos llevan a crear atajos para todo, pero sin garantía de éxito real. Porque la realidad es que una vida con sentido no puede llevarse circulando por atajos y justificándonos a nosotros mismos las razones por las cuales lo hacemos.

Ha desaparecido el tiempo de lectura como hobby o entretenimiento, junto con el tiempo de descanso y reflexión, porque hay que estar siempre ocupado, haciendo algo que produzca resultados concretos y de inmediato. Así se nos escapa lo único que tenemos garantizado, el presente.

Los problemas que no enfrentamos ni resolvemos se acumulan, y es normal que por falta de tiempo y,  principalmente,  por la inadecuada definición de prioridades, éstos problemas se convierten en críticos, atormentando a muchos individuos hasta llevarles  a buscar escape  en el alcohol y las drogas.

Estamos más preocupados por finalizar el recorrido y por llegar, que por disfrutar el camino. Cada día se pierden más espacios de infancia y adolescencia, para asumir muy tempranamente responsabilidades de adulto. Los niños son presionados para que finalicen sus estudios con la mayor velocidad y prontitud posible; sin entender, que estudios y madurez deben marchar juntos, para formar profesionales armónicos y equilibrados, pero sobre todo humanos.

Esa pérdida de espacios, para crecer, cambiar y madurar,  acelera procesos que debilitan el desarrollo de las habilidades humanas de interacción y comunicación, requeridas para una sana vida social adulta. Las relaciones de pareja, pilar vital para la vida familiar, se resquebrajan en ambientes sociales tóxicos y de escasa, limitada o deficiente interacción, creando problemas en la adecuada formación y crecimiento de los hijos.

La sobre estimulación de niños y jóvenes, en un mundo suturado de productos y servicios, tampoco deja espacios para que ellos lleguen a saborear y disfrutar, convirtiéndoles en individuos insaciables ante los estímulos, dejando abiertas muchas incertidumbres en su verdadero éxito y plenitud como adultos.

Se hace necesario –y cada vez más prioritario- que consideremos un cambio en nuestra actitud ante la vida, aprendiendo a desacelerar o detenernos, cuando corresponda, para poder disfrutar lo que hacemos y lo que logramos. Se requiere encontrar un equilibrio entre nuestros sueños, objetivos, metas, obligaciones y demás actividades, para alcanzar la calidad de vida que deseamos y merecemos.

Miguel A. Terán

Twitter: @MiguelATeranO

Nota: Foto ilustrativa extraída de la Web.

Nota del autor del Blog: Invito a todos mis apreciados lectores a compartir, con familiares, relacionados y contactos, esta reflexión y los demás artículos publicados en mi blog:miguelterancoach.blogspot.com. Tengamos presente que, en oportunidades, unas sencillas palabras pueden hacer y ser la diferencia, para re-enfocar y hacer cambios en la vida.


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