Pensamiento y Reflexión del Día Lunes 08 de Septiembre de 2014

on domingo, 7 de septiembre de 2014
“Lo que más me inquieta es que todos se preguntan: ¿Qué va a pasar? Casi nadie se pregunta: ¿Qué vamos a hacer?”.
Julián Marías (1914-2005). Filósofo español, discípulo de José Ortega y Gasset.

REFLEXIÓN: El problema no es en realidad lo que va a pasar, el problema es qué vamos a hacer cuando pase. Cuestionar, hacer juicios o inferencias acerca de lo que podría pasar, sin considerar qué debemos o vamos a hacer, no nos lleva a resolver nada, solo incrementará nuestras angustias, incertidumbres y miedos.
La diferencia entre la primera y la segunda pregunta, es que en la segunda, ¿Qué vamos a hacer?, la respuesta requiere considerar alternativas de solución o respuesta, asumiendo el compromiso de decidir y hacer algo, para resolver el problema o evitar que éste suceda.
Parece paradójico, pero nos encanta rumiar la primera pregunta, ¿Qué va a pasar?, dedicándonos a hablar, quejarnos, criticar y culpar. Extrañamente, los únicos que no aparecen en la lista de culpables somos nosotros mismos. En diversos momentos, es “normal” que se traspasen responsabilidades a otros, por ejemplo mediante una elección o votación, para que éstos decidan, actúen y resuelvan por nosotros; y por supuesto, sean culpables de cualquier problema que surja en el camino o al final.
Se nos hará difícil, cuando no imposible, resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos, nos decía el científico Albert Einstein.
La solución exige pasar de «preocuparnos» a «ocuparnos» para resolver el problema. Lo ideal sería anticiparnos a la ocurrencia del problema, atacando las causas a tiempo para evitar que el problema se haga realidad y empecemos a sufrir sus efectos y consecuencias. Para ello, requerimos definir qué estamos dispuestos a hacer y hasta donde estamos decididos a esforzarnos, sacrificarnos y luchar. Entre más temprano comencemos mejor.
Es necesario cambiar nuestra forma de pensar, decidir y actuar, para dejar a un lado nuestro nivel de comodidad y confort; pasando a ser parte de la solución y no del problema. Entendiendo que debemos colocar a un lado el “control remoto” con el que pretendemos –sin ningún esfuerzo- que las cosas mejoren; y dedicarnos a hacer y resolver, en vez de esperar que otro u otros lo hagan por nosotros.
Alguien –muy acertadamente- expresaba: ¿Y si en vez de decirlo, lo haces?; ¿Y si en vez de pensarlo, lo intentas?; ¿Y si en vez de soñarlo, lo vuelves realidad? “Busca dentro de ti la solución de todos los problemas, hasta aquellos que creas más exteriores y materiales” nos recomendaba el poeta y novelista mexicano Amado Nervo.
La real solución es evitar que ocurran los problemas, buscando siempre la armonía y  equilibrio necesarios, siendo perceptivos con lo que ha venido sucediendo para actuar a tiempo sobre las causas, anticipando efectos y consecuencias. No obstante, cuando el problema ya es una realidad se requiere enfocarnos en la búsqueda de alternativas de solución, evaluando y escogiendo las mejores para actuar y resolver.
Miguel A. Terán
Twitter: @MiguelATeranO

Nota: Foto ilustrativa extraída de la Web.

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