REFLEXIÓN LUNES 04 DE AGOSTO DE 2014

on domingo, 3 de agosto de 2014
“Incluso la gente que afirma que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino, mira antes de cruzar la calle”.
Stephen Hawking (n. 1942). Científico británico.

Audio / Vídeo: No  disponible por razones técnicas  hasta el próximo 18 de Agosto de 2014.


REFLEXIÓN: Decía el escritor más importante de la lengua inglesa William Shakespeare, algunos siglos atrás,  que el destino es quien baraja las cartas, pero nosotros somos quienes las jugamos. Si creemos en el destino, para lo cual habrán argumentos válidos, también debemos estar conscientes que tenemos la posibilidad de decidir y actuar, por  tanto, no podemos dejar la responsabilidad de nuestra vida solo en manos del destino.

El filósofo y escritor francés Jean-Paul Sartre, afirmaba que no somos  otra cosa que lo que hacemos de nosotros mismos. Y el intelectual y político alemán, Wilhelm Von Humboldt, refería que la manera en que una persona toma las riendas de su destino es más determinante que el mismo destino. Existe el destino, la fatalidad y el azar, según el filósofo Séneca, pero para no caer en discusiones filosóficas, también es cierto que lo que hagamos parece determinante para poder cambiar nuestro destino.

La realidad es que al destino lo construimos cada día, con lo que hacemos o dejamos de hacer. Si nos quedamos parados, haciendo nada, es  una buena manera de ser atropellados por el destino. Por ello, cuando no fijamos un destino al cual queremos llegar, nos condenamos a andar por la vida sin rumbo cierto. El escritor y periodista estadounidense Stephen Crane, consideraba que quien puede cambiar la forma de pensar puede cambiar también su destino.

El famoso novelista, poeta y dramaturgo español Miguel de Cervantes, universalmente conocido por haber escrito Don Quijote de la Mancha, planteaba que cada cual se fabrica su propio destino.

Pensar que estamos condenados a nuestro destino o que somos el resultado de nuestras circunstancias es reconocer que nada podemos hacer para cambiarlo, y es allí donde lo planteado por Stephen Hawking suena a contradicción, porque si creemos ciegamente en el destino, entonces no deberíamos mirar a los lados al cruzar la calle, para no alterarlo o cambiarlo.

Con nuestros pensamientos, decisiones, palabras y acciones haremos nuestro destino y eso será lo que mereceremos. Necesitamos precisar dónde estamos y adónde queremos llegar, cuándo y de qué manera, uniendo compromiso, voluntad, acción y esfuerzo, para superar nuestro destino.

Miguel A. Terán

Twitter: @MiguelATeranO
Nota: Foto ilustrativa extraída de la Web.

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