Pensamiento y Reflexión del Día Viernes 22 de Agosto de 2014

on viernes, 22 de agosto de 2014
“La sociedad nos prepara para el éxito y no para enfrentarnos al fracaso”.
Augusto Cury (n.1958). Psiquiatra, psicoterapeuta y escritor brasileño.

REFLEXIÓN: Se nos vende la idea del éxito como el objetivo básico y primordial de nuestra vida, pero –ni siquiera – se nos define con precisión qué es o qué significa el éxito. Por otra parte, el fracaso, también de imprecisa definición,  no es considerado ni aceptado como una posibilidad, porque fracasar es no ser exitoso. Sin embargo, un individuo de “éxito” como lo fue  el industrial estadounidense Henry Ford consideraba que “El fracaso es, a veces, más fructífero que el éxito”.
Los éxitos y los fracasos solo pueden ser evaluados en el tiempo, para conocer que resultó finalmente. En el transitar por la vida y sus vicisitudes, terminamos reconociendo que ésta es una montaña rusa en la cual se alternan prosperidad y adversidad,  por ello, no es de extrañar que algunos éxitos pueden concluir transformándose en fracasos y algunos  fracasos en éxitos.

Algo que debemos aprender, como tema obligatorio de vida,  es la diferencia entre fracasar en algo o en algún momento de la vida y considerar que somos fracasados. Calificarnos como fracasados nos llevará a un foso sin salida, donde nos hundiremos cada día más.

Por el contrario, entender que un fracaso es algo puntual, temporal y nunca definitivo, es clave para continuar intentando y avanzando. El escritor y filósofo estadounidense Elbert Hubbard planteaba que un fracasado es alguien que ha cometido un error, pero que no es capaz de convertirlo en experiencia. Por ello, quizá, el famoso novelista británico Charles Dickens afirmaba que cada fracaso nos enseña algo que debemos aprender. Y el también británico Sir Winston Churchill,  decía que: “El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse”.

Una de las lecciones más importantes de la experiencia de fracaso, es el desarrollo de la necesaria capacidad de frustración, que nos hace entender que no todas las ganamos y que no somos infalibles. Desgraciadamente, en nuestra actual sociedad los padres se han encargado de proteger en extremo las experiencias de sus hijos, dando cierta artificialidad a la vivencia de las mismas, al colocarlos en una burbuja. Ello podría resultar o concluir, que en muy corto plazo la sociedad tenga individuos con escasa o ninguna capacidad para afrontar la frustración.

En otra perspectiva, al temer al fracaso surge una enfermiza búsqueda de logros. Para cada vez más individuos, el logro como fin justifica cualquier medio utilizado para alcanzarlo, sea éste racional o irracional, correcto o incorrecto, legal o ilegal. También ocurre que algunos individuos  por temor al fracaso desisten muy temprano. El mismo Henry Ford consideraba que los que renuncian son más numerosos que los que fracasan.

El escritor argentino Jorge Luis Borges planteaba que el éxito y el fracaso son dos impostores. Quizá no dejaba de tener razón, porque ambos nos engañan, esclavizándonos y martirizándonos.  Muchas veces el fracaso simplemente nos indica que debemos cambiar de dirección, dice John Maxwell, el reconocido pastor cristiano, autor y orador.

Antes de salir a buscarlo, debemos definir qué es el éxito y, estar claros,  qué el fracaso es una posibilidad real, pero también se hace necesario definir qué es el fracaso, para entenderlo y obtener de éste el provecho que puede dejarnos.

En conclusión, debemos prepararnos para ambos, el éxito y el fracaso, porque ambos son realidades que pueden cambiar, mutar o alterarse, llegando a convertirse en algo muy distinto a lo que fueron inicialmente.

¡Feliz Día!

Miguel A. Terán

Twitter: @MiguelATeranO


Nota: Foto ilustrativa extraída de la Web.

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