REFLEXION VIERNES 25 DE ABRIL DE 2014

on jueves, 24 de abril de 2014
“Si exagerásemos nuestras alegrías, como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia”.
Anatole France (1844 -1924). Escritor francés. Premio Nobel de Literatura (1921)
REFLEXIÓN: Definitivamente parece que tenemos una tendencia natural, casi genética, a exagerar lo malo. Aunque debemos tener presente que hasta las baterías o pilas eléctricas tienen un lado positivo y otro negativo. En el mismo orden de ideas, de la versión negativa, el novelista ruso Fiodor Dostoievski,  decía que nos complace enumerar nuestros pesares, pero no enumerar nuestras alegrías.
Hay quienes se dedican a buscar lo malo o lo negativo en todo y a todo. Cuando esta actitud pasa a ser el enfoque que domina nuestros pensamientos y palabras, nos convertimos en auténticas “nubes negras”, convenciéndonos a nosotros mismos y tratando de convencer a los demás, que vivimos en un mundo descolorido y lúgubre, triste y sin esperanzas.
Las noticias amarillistas, sensacionalistas o alarmistas traen audiencia y grandes dividendos a los medios de comunicación social, convirtiéndose en virales dentro del morbo de muchos usuarios de las redes, mientras que hacen daños irreparables en nuestros valores. Se dice que: "Las mentes grandes y brillantes hablan de ideas; las mentes medianas hablan de hechos; las mentes pequeñas hablan de sucesos; y las mentes pobres y mediocres hablan de los demás".
En muchas oportunidades, a una buena noticia la sigue el tradicional “si pero”, que es el complemento que tiende a oscurecerla, llenándola de tinieblas. En otras palabras, la noticia es buena, “pero” resulta que para alguien o para el propio que la recibe tiene un “pero”, que le cambia la polaridad de positivo a negativo.
Son muchas las cosas buenas que nos pasan todos los días, pero las vemos sin apreciarlas, en modo automático,  ni mucho menos valorarlas. Andamos detrás de algún deseo, sueño u objetivo, que equivocadamente pensamos que al alcanzarlo seremos felices, “pero” luego de lograrlo surgirán otros “peros”.  Tristemente, parece necesario reconocer que solo se valora lo que se pierde. Llenemos, entonces,  nuestros pensamientos y corazones de cosas buenas y eso será lo que nuestra boca expresará, porque es un hecho que todo llega, todo pasa y todo cambia.
 Miguel a. Terán

¡Feliz Día!

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