REFLEXION MIERCOLES 30 DE ABRIL DE 2014

on martes, 29 de abril de 2014
Pensamiento y Reflexión del Día (Miércoles 30 de Abril de 2014)
Tu boca es un indicador de lo que hay en tu corazón, haz un alto y escúchate. “De la abundancia del corazón habla la boca”.
Lucas 6:45
REFLEXIÓN: Sin darnos cuenta, nos convertimos en lo que criticamos. En oportunidades se critica a alguien de verbo rancio, haciendo la crítica con palabras – también - rancias y sin mesura, sin nada de moderación. Esa expresión “te he dicho un millón de veces que no exageres”, dibuja muy bien ese tipo de contradicción. Recordemos la advertencia del escritor Jorge Luis Borges, en cuanto a que debemos tener cuidado al elegir a los enemigos, porque uno termina pareciéndose a ellos.
De lo que alimentemos nuestra mente, corazón y espíritu hablaran nuestras palabras y hechos, tal cual nuestra salud – con algunas excepciones genéticas y de otro tipo - será un reflejo de nuestra alimentación y hábitos de vida.
Lo que expresan nuestros labios a la vez vuelve a alimentar nuestra mente, corazón y espíritu, porque al rumiar continuamos convenciéndonos de lo “correcta” de nuestra posición, ante el tema, circunstancia o situación. Terminamos, de esta manera,  tomando posiciones inflexibles cuando estamos convencidos de poseer la absoluta verdad,  y la rodeamos de un ejército de infelices palabras para protegerla.
Las palabras del escritor británico George Orwell, nos invitan a ser cuidadosos,  cuando expresó: “Pero si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento”. Entonces, no solo el pensamiento es culpable del pobre o grotesco lenguaje de un individuo, sino este pobre o grotesco lenguaje es responsable del deterioro de su pensamiento, el envilecimiento de su corazón y espíritu.
Esa abundancia o vacío del corazón se hacen notorias en lo que expresan las palabras y gestos de un individuo. Un lenguaje grotesco, vulgar, grosero o de mal gusto, deja al descubierto un corazón pobre, una mente mediocre y un espíritu en decadencia, aunque justifiquemos las razones.
¡Feliz Día!

Miguel A. Terán

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