miércoles, 27 de enero de 2016

Vemos la vida en blanco y negro mientras perdemos la belleza de los tonos. Miguel A. Terán

Vemos la vida en blanco y negro mientras perdemos la belleza de los tonos.
Miguel A. Terán


Un tema tratado en anteriores oportunidades, de diferente manera, pero todas han coincidido en la importancia que tiene el camino medio, esa posición central y de equilibrio referido en las doctrinas morales y religiosas  del pensador chino Confucio. También, el camino medio, en el Budismo, representa la práctica de no extremismo que busca la moderación al huir de los extremos. 


Por lo contrario, nos hemos acostumbrado a pensar en dualidades, en extremos distintos; haciéndonos parte de alguno de ellos y, sobre todo, evaluando y juzgando desde ese extremo: bueno o malo, bonito o feo, simpático o antipático, agresivos o pacífico, suave o duro, nosotros o ustedes, etcétera. Y cada uno de esos extremos tiene fanáticos y seguidores, así como enemigos y detractores.

 


Lo vemos en la política,  liberales y conservadores, demócratas y republicanos; en religión, en sociedades, etc. Y podemos observar algunas variaciones, entre estos extremos, pero que mayormente constituyen parte de alguno de ellos, quizá podríamos definirnos como “light” en nuestro extremo.  El camino puro del medio, ese lugar equidistante de los extremos que queda como punto de equilibrio entre ellos,  no es común encontrado. 

Sin embargo, la realidad es que ambos extremos conforman un todo, que hay relaciones de causa –efecto entre ellos, uno existe gracias al otro. Por lo contrario, algunas veces los extremos pueden asumir tal grado de fanatismo  que llegan a negar la existencia del otro extremo, no lo ven, no existe. La razón me pertenece, claro está, cuando la percibo desde mi única perspectiva. 

En un antiguo discurso de la sabiduría budista llamado Shuguio Dochi, existe la siguiente historia de “La Parábola del Pájaro”, en la cual se hace una interesante referencia al tema del camino medio del budismo: 

«En un palacio real, todos los días, un gran número de pájaros era atrapado y, entre ellos, los más robustos eran elegidos para ser servidos en la mesa del Rey, uno por uno. Uno de los pájaros atrapados, al ver el desarrollo de los acontecimientos, pensó secretamente en su corazón: “Si como mucho y me vuelvo obeso, con seguridad me llevarán al matadero y seré devorado. Pero al mismo tiempo, si no como, moriré. Trataré de hacer ejercicios con moderación y comer la cantidad exacta para poder tener una larga vida”.

Desde ese momento, el pájaro redujo adecuadamente la cantidad de alimentos que ingería. Cuando se redujo al tamaño exacto de los huecos entre las rendijas de la jaula, se dice que el pájaro voló por los aires y quedó en libertad». 

En su libro “El Camino Medio” el Dalái Lama refiere a este camino  como «el camino de la persona inteligente». Muchos siglos atrás, el filósofo griego Aristóteles afirmaba que “La virtud es una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un término medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto”. Encontrar ese punto de armonía, balance y equilibrio entre los extremos es vital para comprender muchas cosas, circunstancias y eventos que ocurren a nuestro alrededor, lo cual nos permitirá alcanzar paz en nuestra vida.  

28 de Enero de 2016.

Miguel A. Terán
Psicología, filosofía y coaching.

Twitter: @MiguelATeranO
Nota: imagen extraída de la web
Referencias: Tomadas de Wikipedia + RAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.


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