REFLEXIÓN DEL DÍA (Martes 31 de Marzo de 2015)

on lunes, 30 de marzo de 2015
”Lee poco y serás como muchos. Lee mucho y serás como pocos”.
Autor Anónimo

REFLEXIÓN: El genial y famoso escritor argentino Jorge Luis Borges reconocía que: “Lo que he leído es mucho más importante que lo que he escrito. Pues uno lee lo que quiere, pero no escribe lo que quisiera, sino lo que puede”. Sin duda que para escribir bien y con interesante sentido, aunque algo de lo escrito sea cuestionable, se requiere el hábito de la lectura.
Cada vez las cosas son menos comprensibles, si pretendemos entenderlas solo con el simple sentido común, hay más incertidumbre, variables, expectativas y cantidades enormes de datos e información. Entonces, en esta realidad, leer poco, sin variedad o profundidad nos condena a manejar escasa, distorsionada  o sesgada información, lo cual representa una importante limitación al momento de desarrollar nuestra propia realidad y puntos de vista.
Hace casi dos siglos, nos recomendaba el filósofo y sacerdote español Jaime Balmes, que  “En la lectura debe cuidarse de dos cosas: escoger bien los libros y leerlos bien”. Esta recomendación tiene, en estos tiempos, cada vez más vigencia, dada la enorme cantidad de información de todo tipo que circula a través de los diferentes medios.
Expresaba el escritor y filósofo español Miguel de Unamuno: “Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee”. La razón al planteamiento anterior la dejó clara  el reconocido psicólogo estadounidense Abraham Maslow, cuando dijo: “Si tu única herramienta es un martillo, tiendes a tratar cada problema como si fuera un clavo”.
Debemos entonces ser cuidadosos con la información que tomamos, leemos y procesamos, porque esta información de alguna manera alimentará nuestra mente, corazón y espíritu, pudiendo llenarlos de basura, mientras quedan en realidad desnutridos de lo que nos construye como seres humanos y espirituales.
En oposición a lo expresado en el párrafo anterior, decía el dramaturgo español Jacinto Benavente  “No hay ninguna lectura peligrosa. El mal no entra nunca por la inteligencia cuando el corazón está sano”. Podría ser válido este planteamiento de Benavente, pero han cambiado los tiempos y –desgraciadamente- muchas familias ya no cumplen la labor de formar en sus miembros corazones sanos y resistentes, por lo cual es más fácil que las mentes se llenen de basura y contaminen todo.
Decía Santa Teresa de Jesús “Lee y conducirás, no leas y serás conducido". Entre menos nos nutrimos de información y conocimiento, somos más fácilmente manipulables y dirigidos como corderos.  En los regímenes totalitarios, uno de los rituales ha sido quemar libros, y bien lo afirmó el poeta alemán Heinrich Heine: “Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres".
Tengamos siempre presente que “La lectura es a la mente lo que el ejercicio al cuerpo”, tal cual lo expresó –algunos siglos atrás- el poeta y dramaturgo inglés Joseph Addison. La lectura permite enriquecernos y hacernos menos ignorantes, por ello, Sor Juana Inés de la Cruz decía «Yo no estudio para saber más, sino para ignorar menos». Es un hecho que algunas lecturas han marcado y pueden marcar nuestra vida, tomando validez lo expresado por el pensador estadounidense Ralph Waldo Emerson, quien afirmó que “En muchas ocasiones la lectura de un libro ha hecho la fortuna de una persona, decidiendo el curso de su vida”.
El amor por la lectura es uno de los mejores legados que podemos dejar a nuestros hijos. “Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”,  dice el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa.
Alimentemos todos los días nuestra mente, corazón y espíritu, con buenas lecturas, para realmente nutrirnos, tal cual debemos hacerlo con el adecuado alimento para nuestro cuerpo, y así llevaremos una vida armónica, balanceada, equilibrada y feliz.   

Miguel A. Terán
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Nota: imagen extraída de la web
Referencias: Tomadas de Wikipedia.

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“Sueña, vive, reflexiona, aprende, ayuda y ora”.



1 comments :

Luis Vicente Garcia G. dijo...

Excelentes tu reflexión y tus comentarios Miguel. Gracias por recordarnoslo, sobre todo a los más jóvenes. Gran abrazo y felicitaciones, LV

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