REFLEXIÓN DEL DÍA (Martes 10 de Febrero de 2015)‏

on martes, 10 de febrero de 2015
“Las apariencias engañan, la mayoría de las veces; por ello, no siempre hay que juzgar por lo que se ve”.
Jean-Baptiste Poquelin “Molière” (1622-1673). Dramaturgo, humorista y comediógrafo francés. Considerado el padre de la Comédie-Française o Théâtre Français un teatro nacional de Francia.

REFLEXIÓN: Esa vieja expresión de advertencia “las apariencias engañan”, casi refrán popular, pero en esta oportunidad expresada por un maestro en el mundo de la comedia como Molière, sin duda alguna, nos lleva a retomar el valor de ese mensaje. Por supuesto que él tenía toda la autoridad para hablar de apariencias, porque vivió entre personajes de comedia; casi como en la vida real, donde estamos rodeados de personajes de comedia y de tragicomedia, inclusive –nosotros mismos- somos parte del elenco teatral. Otro viejo refrán nos recuerda que no todo lo que brilla es oro. Mientras el escritor austriaco Rainer María Rilke afirmaba: “Hay mucha gente en el mundo, pero todavía hay más rostros, pues cada uno tiene varios”. 
Sin lugar a duda que las apariencias engañan, por ello un lobo disfrazado de oveja tendrá mayor éxito en su actividad depredadora. Por supuesto, que la culpa no es solo del lobo, sino también de las ovejas que se dejan engañar. En analogía con la vida en las sociedades humanas, en diversos campos y áreas encontramos  depredadores que con estudiadas apariencias engañan y atrapan víctimas.   
El diplomático, filósofo político y escritor italiano Nicolás Maquiavelo afirmaba “Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”. Sin embargo, el mismo Maquiavelo, consideraba que se juzga más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven. 
Podemos clasificar el valor de cosas y personas en dos extremos, el valor real y el valor aparente. En palabras simples, el valor real es la sustancia, el verdadero valor. El valor aparente está más relacionado con la imagen, con lo que parece o con percepciones superficiales y cosméticas. Para nuestra seguridad  requerimos ser más profundos al analizar y evaluar, antes de decidir y actuar,  evitando el riesgo de ser convencidos por apariencias y emociones. 
En algunos casos, encontramos individuos que al primer contacto –superficial- no causan ninguna impresión positiva, por tener poca validez aparente según la opinión de otros; pero luego de conocerles podemos darnos cuenta de su verdadero valor real. La mezcla ideal parece ser una adecuada combinación de valor real y valor aparente, donde las bases y raíces del individuo sean de valor real. 
El crítico, periodista y novelista francés Jean Baptiste Alphonse Karr planteaba que “Toda persona tiene tres variedades de carácter: el que realmente tiene; el que aparenta, y el que cree tener”. El problema ocurre, en muchas oportunidades, cuando estamos tan acostumbrados a disfrazarnos para los demás, que al final nos disfrazamos para nosotros mismos, tal cual lo expresó el escritor francés François de La Rochefoucauld. 
Para llevar una vida en armonía es válida la recomendación de otro escritor francés,  Anatole France, quien dijo: "Vive como predicas, di lo que haces, y haz lo que dices". Y Mahatma Gandhi afirmaba que «La felicidad se alcanza cuando, lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace están en armonía». Cuidémonos de las apariencias, tanto propias como ajenas, pero nunca dejemos de pensar que la gente y las cosas son buenas hasta que demuestren lo contrario.


Miguel A. Terán
Twitter: @MiguelATeranO
Nota: imagen extraída de la web
Referencias: Tomadas de Wikipedia.

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“Sueña, vive, reflexiona, aprende, ayuda y ora”.

1 comments :

Rosa Borneo Aloisio dijo...

Caramba sin desperdicio la reflexión del dia martes, y las personalidades citadas excelentes, importante el valor real y el valor aparente. Y la parte final las tres variedades de carácter, interesante...gracias Miguel

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