Es un error solo preocuparnos y brindar atención a nuestro entorno personal. Miguel A. Terán

on martes, 20 de octubre de 2015
Es un error solo preocuparnos y brindar atención a nuestro entorno personal.
Miguel A. Terán

Estamos tan enfocados en nuestros problemas pasados, presentes y futuros, reales, posibles, soñados, imaginados, recordados y ficticios, que éstos nos llevan a perder contacto con nuestro entorno y realidad.  
Por lo antes expresado, creemos hasta convencernos, que las mayores preocupaciones y  problemas son los nuestros, de manera tal que no tenemos tiempo para atender ninguna inquietud o problema ajeno. Esa preocupación solo por lo nuestro nos convierte en individuos poco empáticos e insensibles ante todo lo que no nos interese, beneficie o ayude a resolver nuestros problemas.   
Buena parte de las diarias decisiones y acciones que tomamos, las hacemos sin grandes consideraciones acerca del impacto que éstas ocasionan a otros, más allá de nuestro círculo cercano. Si adicionalmente ese impacto está lejano en tiempo y espacio, perdemos todo sentimiento de culpa por esas decisiones y acciones. 
Un fabricante o un comerciante de armas, no sentirá culpa alguna por quien muere víctima de esas armas, mientras no sean ellos –fabricantes o comerciantes- quienes aprietan el gatillo. Un corrupto que negocia suministros médicos de dudosa procedencia y calidad, perderá la relación entre sus negocios y el fallecimiento de pacientes. Y paremos de contar. 
En esa equivocada relación con nuestros congéneres y con nuestro entorno, olvidamos reconocer que podemos estar sembrando problemas, que en algún momento se convertirán en pesadillas que nos atraparán a todos. Nuestra insensibilidad ante los problemas de otros, basada en la consideración de mí solo y único interés o beneficio, más temprano que tarde nos afectará directa o indirectamente, sin que escape nadie, ni siquiera nosotros mismos.   
Parafraseando al Papa Francisco, él refiere que cuando la vida interior se llena solo de nuestros propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. 
Dejando abierta la posibilidad de que somos buenos por naturaleza, el novelista y filósofo francés Albert Camus, mencionaba que el personaje del mendigo en uno de sus cuentos, cuando trataba de explicar porque la gente pasaba a su lado indiferente de su desgracia, decía “La gente no es mala, es que no ve”. El filósofo contemporáneo español, Fernando Savater, considera que la mayoría de los males de nuestra época tiene que ver con esta frase “La gente no ve”. 
La escritora y filósofa estadounidense, de origen ruso, Ayn Rand consideraba que “Podemos evadir la realidad, pero no podemos evadir las consecuencias de evadir la realidad”. En la vida real las circunstancias y problemas no cambian o se resuelven cerrando los ojos o tapando nuestros oídos. 
Por su parte, el escritor y bioquímico estadounidense Isaac Asimov, afirmaba que “Negar un hecho es lo más fácil del mundo. Mucha gente lo hace, pero el hecho sigue siendo un hecho”. La clave es nuevamente equilibrio, para no llevar los hechos o circunstancias hasta extremos, positivos o negativos, que nos distancien de la realidad llenándonos de fantasías o tragedias. 
Considerar que lo que ocurre en otro lado, fuera de las fronteras de nuestro entorno cercano,  no tiene nada que ver con nosotros es una grave error para nuestro presente y futuro. Cada día la vida transcurre en un contexto más amplio y global, hoy día situaciones que ocurren a miles de kilómetros terminaran afectándonos de alguna manera.   
Entonces es vital tener presente que “La Realidad es aquello que, incluso aunque dejes de creer en ello, sigue existiendo y no desaparece”, tal cual lo expresó el escritor y novelista estadounidense Philip K. Dick. Somos parte de una totalidad, de una comunidad donde la individualidad tiene y tendrá cada vez menos cabida.

21 de Octubre de 2015.

Miguel A. Terán
Psicología, filosofía y coaching.
Twitter: @MiguelATeranO
Nota: imagen extraída de la web
Referencias: Tomadas de Wikipedia + RAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.


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