Adolescencia - Poner Limites

on sábado, 28 de junio de 2014
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De ninguna manera es fácil asumir la responsabilidad de manejar y dirigir el establecimiento de adecuados límites, que regulen derechos y deberes de otras personas, llámense éstos hijos o supervisados, en el caso de actividades de trabajo.  En estos tiempos parte del problema ocurre porque los límites sociales no están alineados o han sido ampliados hasta rebasar sus bordes o líneas limítrofes, las cuales originalmente habían sido demarcadas con principios y valores compartidos socialmente.

En muchas oportunidades y para muchos progenitores, la edad ha sido considerada como un punto de referencia para cambiar o flexibilizar límites. En el caso, de las edades legales, tomadas o mal tomadas –en muchos casos- como referencia sociales, familiares o personales, debemos estar conscientes que una cosa es la edad cronológica y otra la madurez. Esta última, como progenitores, la conocemos cada uno de nosotros mejor que nadie, en el caso de nuestros retoños. Por lo cual, los cambios en normas, reglas y libertades deben obedecer a una adecuada mezcla entre edad y madurez, sin dejarnos presionar ni llevar por el grupo.

La palabra que siempre ha estado en discusión es LIBERTAD, pero la libertad es una palabra que requiere ser adecuadamente utilizada, para tener derecho a merecerla. La libertad conlleva RESPONSABILIDAD, porque cuando la libertad se maneja o conduce sin responsabilidad, es que aún no se merece. Además la responsabilidad exige enfrentar las consecuencias de nuestros actos.

El riesgo es que algunas libertades a esas edades, niñez y adolescencia, pueden tener consecuencias que nos marcan para toda la vida de adultos y con las cuales tendremos que cargar por siempre. Ejemplos son muchos y variados, embarazos tempranos, accidentes de tránsito, consumo de drogas o alcohol, abandono de estudios, enfermedades de transmisión sexual, y muchas más, pueden ser recuerdos eternos de tempranas e inmerecidas libertades. 
El resultado es que esa búsqueda de libertad por parte de los jóvenes y ese flexible criterio de padres y educadores, y en algunos casos de la sociedad en general, ha distorsionado el concepto de libertad, ubicándole más cerca del concepto de libertinaje, con el irrespeto a las normas y el desenfreno en pensamientos, decisiones, palabras y acciones.  


Más allá de lo que se haga o sea práctica en el entorno o medio donde vivimos o nos desenvolvemos, entorno que en muchos casos, maneja conceptos detrás de los cuales existen mezquinos intereses, no podemos evadir nuestra responsabilidad como progenitores cuando otorgamos libertad a nuestros hijos, sin que tengan aún la madurez para asumirla.

El vídeo anexo complementa perfectamente las líneas escritas anteriormente o las líneas complementan el vídeo. Espero sea de interés y reflexión para todos.

Miguel A. Terán

httt://miguelterancoach.blogspot.com


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