¿Qué herencia quiero dejar a mis hijos y nietos? Miguel A. Terán

on viernes, 23 de octubre de 2015
¿Qué herencia quiero dejar a mis hijos y nietos?
Miguel A. Terán

Las generaciones que nos precedieron construyeron el entorno con el cual nos encontramos al momento de nacer, a partir de allí cada uno de nosotros ha venido participando en la construcción de entorno actual, en el cual vivimos. Aunque es importante aclarar que nada de lo que hacemos es neutro, y todo tiene su polaridad positiva o negativa, por tanto, podemos estar “construyendo” algo bueno o algo malo.   
Es un hecho que algunas cosas que heredamos las hemos logrado cambiar, otras las hemos fortalecido o consolidado y otras de mayor complejidad las hemos –apenas-  sobrevivido, para bien o para mal. En conclusión, por error u omisión, tanto nuestros antepasados como nosotros mismos hemos sido arquitectos del entorno en el cual vivimos. Un proverbio Hindú refiere que "La Tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos". 
Entre todo lo bueno que recibimos de las generaciones anteriores, lo mejor que pudieron habernos dejado fueron valores y educación. Nuestros hijos no llegan al mundo con un manual de operación, como los artefactos electrodomésticos. No hay fórmulas mágicas para la crianza, pero si existen ciertos conceptos básicos que debemos respetar para hacer de la crianza un proceso exitoso en bienestar de ellos y de su entorno. 
Podemos no solo preocuparnos, sino también ocuparnos, dejándoles protegidos para que enfrenten su futuro, según nuestro criterio de protección y nuestra visión de futuro. Nuestra función de padres consistirá en servirles de filtro protector, mientras que ellos aprenden a crear sus propios filtros, para que puedan escoger con adecuado criterio la mejor ruta para transitar sus vidas. 
Una crianza con efectivo balance entre amor y lógica es vital, para enseñarles –especialmente con nuestro ejemplo- los límites en los diferentes aspectos de la vida. Nosotros como padres debemos cuidar ese sano equilibro, evitando preocuparnos solo por brindar a nuestros hijos el mejor nivel de vida, mientras descuidamos la calidad de sus vidas. 
Entonces,  es necesario ser cuidadosos y equilibrados para no dedicar nuestra vida solo a proveerles un futuro económico estable, mientras nos perdemos momentos, recuerdos y oportunidades de enseñanzas, por estar ausentes en el presente. 
Como padres debemos tomar preocupación por el entorno, porque no es suficiente con ofrecer a nuestros hijos un hogar en un mundo lleno de casas, que en realidad es una herencia válida, pero también debemos orientarles para que puedan conducirse adecuadamente en ese entorno externo al hogar.   
Es innegable, que nuestros hijos reciben profunda influencia en sus colegios y en la sociedad en general. Influencia que viene a reforzar o contradecir a la que reciben en nuestros hogares.  Nuestra genética influenciará sus vidas, pero además se conjugaran innumerables factores sociales y culturales que les marcarán desde su niñez y florecerán en su adultez.  
Es tarea básica enseñarles a vivir y disfrutar del presente, sin dejarse castigar por los errores del pasado ni atrapar por las incertidumbres del futuro, evitando vivir deprimidos o cargados de angustias.  Es un reto lograr que nuestros hijos comprendan la importancia de reconocer los límites, para evitar que los consuma la avaricia y equivocadamente traten de llevar sus sueños y metas hasta extremos que les hagan perder la armonía, balance y equilibrio necesarios para conservar la paz y ser felices. 
Ellos deben comprender que son parte de una sociedad y que sus decisiones, palabras y acciones la pueden afectar, para bien o para mal. Parece válido dejarles como parte de su filosofía de vida el mensaje del filósofo y Miembro del Comité Nacional de Ética de Francia, André Comte-Sponeville, quien dijo: “¿Quieres saber si tal o cual acción es buena o condenable? Pregúntate: ¿Qué ocurriría sí todos se comportaran como tú?”. Porque la realidad es que cada uno de nosotros contribuye a crear un mundo de paz o a uno de anarquía.
Es mucho lo que requerimos enseñarles, pero debemos tener presente las palabras de Quino a través del famoso personaje de Mafalda “Educar es más difícil que enseñar, porque para enseñar necesitamos saber pero para educar necesitamos ser”. Ese es nuestro reto como padres, superarnos cada vez más como seres humanos para poder transmitir a nuestros hijos mensajes y ejemplos de humanidad que ellos se encargarán de prolongarlos en el tiempo. 
Este tema de la herencia es tan amplio que necesitaremos varios escritos para poder desarrollarlo con más sentido y utilidad, tarea que queda pendiente para los días venideros. Por ahora, dejemos claro que, una de las mejores herencias para nuestros hijos es el mensaje que les dejamos con nuestro diario y buen ejemplo.

23 de Octubre de 2015.

Miguel A. Terán
Psicología, filosofía y coaching.

Twitter: @MiguelATeranO
Nota: imagen extraída de la web

Referencias: Tomadas de Wikipedia + RAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

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